El riesgo país argentino finalizó la jornada en 672 puntos básicos, luego de haber rozado la zona de los 700 durante las operaciones. La sesión estuvo marcada por una alta volatilidad global y dudas persistentes sobre las necesidades de financiamiento del país, lo que dejó a los bonos soberanos bajo presión al inicio, con caídas de hasta 1,4%.
El inicio del día respondió a un episodio de índole mundial: operadores señalaron que las dudas sobre la capacidad de algunas empresas ligadas a la inteligencia artificial para cumplir con sus obligaciones de deuda impulsaron la demanda de CDS, los seguros contra impagos. Esa tensión se trasladó desde el crédito corporativo hacia la deuda soberana y arrastró a los bonos de mercados emergentes al comienzo de la jornada.
Con el transcurso de la rueda, los inversores fueron separando los riesgos de compañías puntuales del comportamiento general de los activos. Esa distinción facilitó un alza de precios en los títulos argentinos, aunque el cierre por encima del nivel de la sesión anterior mantuvo las dudas sobre el acceso a financiamiento externo en el corto plazo.
La mejora fue más notable en los vencimientos medios y largos. El Global 2041 avanzó 0,94%, y el Global 2035 subió 0,42%. Entre los bonos bajo ley argentina, el Bonar 2029 ganó 0,70% y el AL41 0,71%. Las canastas de deuda con legislación de Nueva York y con ley argentina terminaron con alzas de 0,30% y 0,23%, respectivamente.
La excepción se dio en la parte más cercana de la curva. El Global 2029 cayó 0,55% y su diferencial frente a los bonos del Tesoro de Estados Unidos se ensanchó en 41 puntos básicos. El Global 2030 también cerró con pérdidas mínimas. Esto refleja que, aun con el rebote, persiste una cautela mayor respecto de pagos más cercanos en el tiempo.
Belisario Álvarez de Toledo, analista de Grit, explicó el movimiento en dos etapas. En la primera, se produjo una baja general de los bonos ante la suba de las tasas de los bonos estadounidenses, sin incremento inmediato de los diferenciales. Luego, al estabilizarse la curva, los inversores revisaron precios relativos en los mercados emergentes y comenzaron a exigir primas mayores.
“En esta segunda fase nos movimos con el resto del grupo”, sostuvo Álvarez de Toledo. Remarcó, sin embargo, que Argentina es uno de los mercados más expuestos cuando el crédito externo se encarece o restringe, dada su reserva de dólares y su perfil de deuda.
La componente externa explica parte de la jornada, pero no alcanza para describir la trayectoria de la deuda argentina en los últimos meses. La última serie histórica disponible llega hasta el 16 de octubre.



