Un relevamiento del Monitor de Opinión Pública, difundido por este diario en su portada, señala que aproximadamente dos tercios de la población no logra completar el mes hasta el día 20. El informe destaca un impacto palpable en al menos seis millones de hogares con mora y, ante esa situación, el Gobierno mostró señales de querer restar importancia al fenómeno. En medio de ese escenario, el presidente Javier Milei respondió con enojo y una batería de ataques, minimizando la problemática y cuestionando la forma en que se presenta el dato.
Entre las afirmaciones del mandatario, destacó una crítica a la forma de plantearla, al tiempo que remarcó un supuesto énfasis literal de la expresión “llegar a fin de mes”. En su intervención, planteó una pregunta para subrayar la supuesta inconsistencia de las preocupaciones: ¿cómo podrían vivir diez días sin alimento ni agua? Este enfoque fue acompañado por la acusación de que la idea circula como una operación difundida por ciertos medios considerados “corruptos de comunicación”.
La réplica no tardó en llegar. Una buena parte del arco político y la sociedad reaccionaron con indignación ante lo que vieron como una falta de empatía ante la realidad de millones de personas. En ese marco, el senador nacional Wado de Pedro emitió una respuesta contundente a través de su cuenta en la red social X, donde sostuvo que la actitud del presidente evidencia una insensibilidad que parece no tener límites. Según su enfoque, la mayoría de los argentinos enfrenta, durante los últimos diez días de cada mes, la angustia de no poder llenar la heladera, recurrir a deudas con tarjetas, pedir fiado o incluso resignar la compra de medicamentos. Añadió que el Gobierno administra con “números falsos” en hojas de cálculo, lo que, a su juicio, revela un alejamiento preocupante de la realidad y el dolor que atraviesan las familias.
En conjunto, el episodio evidenció una confrontación entre la visión oficial y una lectura cada vez más crítica sobre el impacto de las políticas en la vida diaria de la gente, poniendo en primer plano el debate sobre la transparencia de las cifras y la sensibilidad de las autoridades ante la crítica social.



