En 2018, un hecho que conmovió al mundo del fútbol sacudió a Independiente: la institución denunció ante la Justicia que varios jóvenes alojados en su pensión y ligados a las Inferiores habían sido captados por una red de pedófilos que los sometió sexualmente. Gracias al accionar del club y al trabajo de la fiscal Soledad Garibaldi y de su secretario Guillermo Cimadevilla —hoy al frente de la Agencia de Prevención de la Violencia en el Deporte—, la causa llegó a juicio y hubo condenas para seis individuos por promover la prostitución agravada por abuso de vulnerabilidad y por tratarse de menores de 18 años.
Entre los condenados figuraba Leonardo Cohen Arazi, publicista que trabajó como RRPP en boliches de la noche porteña y tenía vínculos con la farándula; también fue representante de Ricardo Fort fallecido. En marzo de este año, tras ocho años de demora, obtuvo una condena de diez años de prisión por los siete hechos que se le imputaban. Nueve meses después, el exrelacionista murió en su departamento de Palermo, donde cumplía la prisión domiciliaria y contaba con salidas laborales para atender un maxikiosco.
El fallo abarcó, además, a otros involucrados: el ex árbitro Martín Bustos; los representantes Alberto Ponte y Alejandro Dal Cin; el organizador de torneos amateur Juan Manuel Díaz Vallone; y Silvio Fleytas. La investigación logró establecer que al menos 15 futbolistas menores de Independiente habían sido abusados a cambio de dinero y de prendas deportivas; en algunos casos también recibían celulares. A excepción de Bustos, que afrontó un juicio oral y recibió 12 años, el resto aceptó penas de 10 años mediante juicios abreviados pactados con la fiscal Viviana Giorgi y homologados por el Tribunal Oral 3. A la vez, se dispuso que la modalidad de la pena fuera domiciliaria con salidas laborales hasta la confirmación de Cámara.
La notoriedad del caso llevó a que el mundo de la farándula se ubicara bajo el escrutinio público; incluso la denunciante Natacha Jaitt elevó señalamientos públicos que no prosperaron en los tribunales. En su defensa, Cohen Arazi sostuvo en televisión que las imputaciones eran infundadas y que las personas involucradas, al momento de los hechos, eran mayores; afirmó que él no había abusado de nadie.



