A los 36 años, Nacho Fernández sigue mostrando la chispa que lo convirtió en pieza clave de la era dorada de River. En Gimnasia, se mantiene activo: juega, ordena, lidera el equipo, disputa los duelos con los árbitros y aporta goles, incluso de palomita, según el torneo Clausura. Sus números en 13 partidos muestran 1 gol y 3 asistencias, además de cuatro amonestaciones, la mayor parte por protestar. Es, además, el ocho que porta el equipo y que, sin buscarlo, remite a sus orígenes: volver a sentirse niño con la pelota en los pies.
Entre sus dirigentes, a veces se ve a un capitán con una historia que trasciende lo deportivo. El relato de Fernández está imbricado con una figura que marcó a fuego su carrera: Diego Maradona. En diciembre de 2019, cuando dirigía Gimnasia, Maradona dejó una frase que quedó grabada: “Me llevaría al pibe de River, a Nacho. Tiene una gamuza en el pie”. Aquella imagen se convirtió en un sello personal para el volante.
En enero de 2020, Fernández cumplió un sueño: viajar a una práctica de Gimnasia para agradecerle personalmente a Diego. Esa afinidad se hizo todavía más visible en febrero de 2021, cuando, tras desvincularse de River luego de cinco temporadas para mudarse a Atlético Mineiro, rompió en llanto durante una conferencia cuando le mencionaron a Diego, quien había fallecido meses antes. “No fue una mochila, fue algo lindo que me reconozca la gente del fútbol, el Diego…”, expresó entre lágrimas.
La historia emocional no se detuvo ahí. A principios de 2026, el volante regresó a Gimnasia y dejó una nueva muestra de esa conexión cuando, en un triunfo 2-1 frente a Huracán, marcó de cabeza y, según reveló un periodista en el campo, besó su brazalete. Frente a las cámaras, Fernández dejó claro el significado de esa imagen: “El Diego… Siempre me emociona cuando hablo de Maradona. Me acompaña en todos los partidos”, afirmó, y volvió a quebrarse.
El fútbol, en su esencia, es emoción. Fernández lo sabe mejor que nadie: su historia, marcada por un vínculo con Maradona y por el pulso de River, continúa escribiéndose desde La Plata, donde sigue siendo protagonista, líder y, sobre todo, humano. Febrero de 2021 quedó como hito: la pandemia y la salida de River cerraron un ciclo, pero su legado emocional permanece intacto.



