En Madrid, Javier Milei sostuvo una reunión privada con Santiago Abascal, líder de VOX, que finalmente se dio en formato de videollamada desde una oficina ubicada en el centro de la capital. El encuentro fue notablemente breve y no superó los dos minutos, en medio de rumores sobre que la dirigencia de VOX habría intentado evitar encuentros directos con el candidato argentino, posiblemente por su temperamento y por los resultados de su propuesta económica.

El recorrido del encuentro dejó claro que no fue lo que el Gobierno esperaba. El trato fue más bien informal: Milei recibió la llamada en compañía de algunas autoridades administrativas de VOX, y, en un gesto inusual, Abascal permitió que el argentino respondiera desde la línea. En ese instante, surgió una especie de nerviosismo compartido: Milei lanzó un comentario irónico sobre las posibles dudas que tenía Abascal acerca de su interés por la alianza, mientras que el dirigente de VOX explicó que su ausencia se debía a actividades de campaña en el norte de España. A pesar de ello, la visita no frenó la agenda proselitista de su aliado político.

Durante la videollamada, Milei mencionó, según trascendió, que a su entender había habido molestia entre los presentes por no aceptar escuchar lo que él tenía para decir, y afirmó haber señalado a Pedro Sánchez como un “ladrón” en un discurso anterior durante la jornada de la Nueva Economía Fórum. El líder de VOX, por su parte, habría respondido con un visto bueno a este relato.

La despedida dejó una sensación de incertidumbre: Milei dejó abierta la posibilidad de un encuentro futuro, sugiriendo que podría ocurrir durante un próximo viaje a Argentina o cuando Abascal pudiera trasladarse al país. La respuesta de Abascal fue breve, más bien cortés, y no hubo continuidad en el diálogo.

En paralelo, la única figura dispuesta a recibir formalmente al presidente argentino fue Isabel Díaz Ayuso, presidenta de la Comunidad de Madrid. Su cita, ya contemplada en la agenda del viaje, no había sido confirmada por la administración madrileña hasta la mañana de hoy. Para evitar cualquier efecto institucional, se fijaron condiciones: la ocasión quedaría cubierta de forma oficial y sería la propia Comunidad de Madrid quien distribuiría información, imágenes y fotografías del encuentro.