Rodolfo Arruabarrena selló su segundo ciclo dirigiendo a Boca con un resultado clave: llevó al equipo a la final de la Copa Sudamericana, diez años después de su primer paso por el club. En la ida ante Vasco da Gama, el DT no pudo resolver la situación sin Leandro Paredes; para la revancha prefirió no contar con el capitán, a pesar de que el jugador se había recuperado de un desgarro y quería estar. Tras una charla en el hotel después del almuerzo, el entrenador explicó por qué era mejor que el volante entrara desde el banco.
Paredes sí saltó al campo a los 16 minutos del complemento, cuando Boca ya ganaba 2-0. El descuento de Vasco tensionó el marcador, pero el capitán terminó sellando el 3-1 con un derechazo que dio la clasificación a la final para Boca. “Fue una decisión difícil, pero entendí que era útil para el segundo tiempo, frente a un rival algo cansado. Lo importante es que no sintió molestias… Es el capitán, líder y lo demostró hoy”, afirmó el entrenador.
En su primera etapa en Boca, Arruabarrena sumó dos títulos: el Campeonato de Primera División 2015 y la Copa Argentina 2015. A nivel internacional, el recorrido no estuvo exento de complicaciones: en la Sudamericana 2014 Boca cayó ante River, con un episodio que incluyó un penal de Barovero a Gigliotti y el gol de Pisculichi; en la Libertadores 2015, el escándalo del gas pimienta marcó ese ciclo.
El Vasco arribó tras una larga etapa fuera del país: una década atravesando el desierto deportivo para volver a la institución formadora. Con la salida de Claudio Úbeda, Román Riquelme había puesto sobre la mesa la idea de darle una segunda oportunidad. Arruabarrena, sin filtro, explicó que hace diez años le apareció la diabetes en esta ciudad y que su madre no quería que regresara; hoy, con la mejoría y tras superar dos hernias inguinales, retoma los entrenamientos y encara el presente con mayor calma.
En la noche del Maracaná, el técnico dirigió a Boca con la mezcla adecuada de emoción y cabeza fría. Celebró los goles con el entusiasmo de su etapa como jugador, evocando aquel doblete en la final de la Libertadores 2000 ante Palmeiras. Con lectura precisa del partido y ajustes oportunos, su equipo se llevó la victoria y la clasificación a la final, dejando al club cerca de hacerse con otro trofeo internacional.



