El 5 de octubre de 2026, FB Líneas Aéreas S.A. —Flybondi para el mercado— presentó su concurso preventivo ante la Justicia Comercial. Tras casi sesenta días sin vuelos, tres aviones quedaron inmovilizados en Argentina y diez ya fueron devueltos a sus arrendadores. El pasivo inicial reportado supera los 4.000 millones de pesos, y asciende a aproximadamente 4.600 millones cuando se suman intereses y costas de embargos; el trámite admite que ese monto no representa la totalidad de las obligaciones.

Entre los acreedores figura la Empresa Argentina de Navegación Aérea (EANA) y Intercargo, dos entidades estatales encargadas de las tasas de navegación y de prestar servicios de rampa. Flybondi debía dinero a estas compañías, un hecho que choca con la narrativa oficial que tiende a presentar al sector privado como más eficiente que el estatal.

El costo humano del desplome va más allá de lo financiero. Según Failbondi, en 2026 la empresa canceló alrededor de 2.400 vuelos y dejó sin servicio a 383.000 pasajeros. Además, la plataforma indica que la aerolínea no realiza reembolsos desde enero; si se toma como base un mínimo de 50 dólares por pasajero y tramo, la deuda por devoluciones superaría los 19 millones de dólares.

No sería un fallo aislado de gestión, sostienen los datos: se describe como una decisión comercial. En la propia sección de ayuda de Flybondi se afirma de forma clara: “No realizamos devoluciones de pasajes ni de adicionales”, y solo se reembolsan las tasas aeroportuarias.

Los datos del regulador ratifican la magnitud del daño. Entre junio de 2025 y mayo de 2026, la compañía canceló más de 2.500 vuelos y dejó varados a más de 350.000 pasajeros, según la consultora Adventus. En contraposición, Aerolíneas Argentinas registró 89,77% de puntualidad y 0,56% de cancelaciones; JetSMART presentó 90,13% y 0,32%. EANA e Intercargo continuaron brindando servicios de navegación aérea y de rampa sin cobrar, lo que contrasta con la premisa liberal de que lo privado es más eficiente que lo estatal.

En agosto, la situación se volvió aún más gravosa: Flybondi canceló el 80% de los vuelos programados y su sitio web dejó de funcionar. La ANAC autorizó la continuidad de las operaciones bajo supervisión estrecha, mientras la empresa acumulaba sanciones; cuatro cheques rechazados por 559 millones de pesos quedaron registrados en la Central de Deudores del BCRA, y más de 700 extrabajadoras y extrabajadores reclamaban indemnizaciones impagas en SECLO, sumándose a los 300 que quedaban y que estaban en situación de vulnerabilidad.

Paralelamente, se impulsó la conformación de un sindicato de empresa, surgido en un marco de reformas neoliberales. Sus dirigentes apoyaron públicamente políticas libertarias del gobierno y se presentaron como instrumentos para sostener a los trabajadores; intentaron acercarse a sindicatos reconocidos, pero ya era tarde para revertir el escenario.