En el país, hay múltiples formas de obtener dólares, cada una con condiciones y costos distintos. Además del dólar oficial regulado por el Banco Central y del mercado paralelo conocido como dólar blue, existen vías vinculadas a tarjetas, instrumentos de inversión y, cada vez más, a criptomonedas y stablecoins.
El dólar cripto describe un canal por el cual se utiliza criptomonedas para acceder a USD. En este marco, las stablecoins como DAI, USDT y USDC buscan mantener un valor cercano al dólar, aportando cierta estabilidad ante un mercado cambiario muy volátil. No operan dentro del sistema regulado y conllevan mayores riesgos para inversionistas que buscan cobertura ante la inflación o la incertidumbre económica.
Sobre las reglas cambiarias, desde el 14 de abril de 2025 quedó levantado el cepo y, en teoría, las personas físicas pueden comprar dólares en bancos sin límite, siempre que tengan cuentas en pesos y en dólares para realizar la operación. Las resoluciones del Banco Central establecen notificaciones previas: para compras superiores a US$100.000, hay que informar 48 horas antes; si la operación se realiza en ventanilla y en efectivo, el máximo permitido es de US$100.
El denominado dólar “tarjeta” representa el tipo de cambio oficial más un recargo del 30% por Ganancias (retención). A lo largo de 2024 ese recargo mostró variaciones: al 22 de diciembre de ese año, la carga total alcanzaba el 60%. Este recargo se aplica a transacciones en el exterior con tarjetas de crédito o débito, cubriendo compras de bienes y servicios fuera del país, incluidos servicios de streaming como Netflix o Spotify.
Por su parte, el dólar blue se negocia en el mercado informal y carece de horarios oficiales de apertura o cierre. Su cotización suele mover sus márgenes durante la tarde y, comúnmente, el valor se define entre las 15 y las 16 horas, fuera de la regulación formal.
En el mercado formal, además del dólar oficial, existen referencias como el dólar contado con liquidación (CCL). Este tipo de cambio surge cuando inversores compran activos argentinos localmente para luego liquidarlos en el exterior y trasladar fondos hacia divisas para atesoramiento.
También hay diferencias entre el dólar mayorista y el minorista, gestionados por bancos y casas de cambio autorizadas. El dólar oficial, sujeto a impuestos o exenciones según normativa, se diferencia en sus cotizaciones según el segmento al que se dirija: minorista y mayorista.
En síntesis, el escenario cambiario argentino es complejo y diverso: conviven el dólar regulado, el paralelo y múltiples herramientas para aproximarse a la divisa, cada una con sus requisitos y costos, en un marco normativo que continúa evolucionando.



