Un encuentro en The Economic Club of New York reunió al presidente y a John Micklethwait, jefe de Bloomberg, para abordar la situación económica. Cuatro interrogantes —pensados para audiencias de Wall Street, fondos de inversión y analistas de riesgo— apuntaron a dudas sobre el presente y el rumbo del modelo libertario.

Las preguntas planteadas fueron: 1) la economía mostró contracciones entre marzo y junio y, en julio, continuó con resultados débiles; ¿preocupa la posibilidad de hasta seis meses en recesión? 2) si, al asumir, la inflación fue el gran problema y se logró bajarla, ahora el desempleo sube; ¿cómo encararlo sin reavivar la inflación? 3) se sostiene que se es pro libre mercado, pero existen controles de capital; ¿cuándo se avanzará hacia un libre mercado pleno? 4) se había dicho sobre China: “¿Comerciarías con un asesino?”, pese a que China es el principal socio comercial; ¿cómo encaja eso con la visión de libre mercado y la alineación con EE.UU.?

Milei respondió con cierto desconcierto, evitando ataques verbales y defendiendo su proyecto. Reiteró que la economía ha mostrado avances y defendió que su gestión redujo la pobreza en millones de personas, además de sostener que la caída de la inflación se traduce en mayor poder adquisitivo para los ciudadanos, y afirmó que al país le “fluyen los dólares”. También, en tono irónico, citó que, si los medios tuvieran pauta, podrían colocar su nombre en la mitad de las calles.

No parece haber sido una semana propicia para la altivez pública. El Indec informó una caída de 2,9% en el periodo reciente, la mayor caída en seis años, reforzando la preocupación tras una caída adicional del 0,6% que se había reportado recientemente para el segundo semestre. Paralelamente, se difundió el dato de pobreza: el índice pasó de 28,2% a fines del año pasado a 32,3% en la actualidad, evidenciando un deterioro social que acompaña las señales de ralentización económica.

En ese marco, el telegrado de preguntas sugiere una lectura: los próximos meses serán decisivos para evaluar si las políticas adoptadas logran sortear la brecha entre metas de inflación, impulso al empleo y sostenibilidad externa, sin perder de vista las presiones sociales derivadas del incremento de la pobreza.