En un encuentro del The Economic Club of New York, el editor en jefe de Bloomberg, John Micklethwait, planteó cuatro preguntas que buscan medir el pulso de la economía argentina ante un marco global incierto. Las cuestiones abordaron crecimiento, inflación, desempleo, controles de capitales y la relación con China, y se perciben como un termómetro de la confianza de inversores institucionales.

1) Se destacó que el periodo entre marzo y junio mostró una caída de la actividad y que julio no mostró mejoras; ante la posibilidad de varios meses de contracción, ¿preocupa entrar en recesión?

2) Se recordó que, al asumir, el problema central era la inflación de triple dígito; esa tasa se fue a la baja, pero ahora el desempleo es el foco principal. ¿Qué estrategia se aplicará para contener el desempleo sin alimentar de nuevo la inflación?

3) Milei se presenta como defensor del libre mercado, pero persiste un marco con controles de cambios. ¿Cuándo se avanzará hacia un esquema más liberal para el movimiento de capitales?

4) Antes cuestionó a China con la frase “¿comerciarías con un asesino?”, aunque China figura como su socio comercial principal. ¿Cómo encaja esa visión de libre mercado con la realidad de la relación con EE. UU.?

El presidente sostuvo su postura con incomodidad pero sin perder la firmeza en las ideas. Defendió su plan, aunque evitó presentarlo como un paraíso económico. En foros y en comunicaciones a medios argentinos, afirmó que la economía viene de un ciclo con 28 meses de crecimiento, que 14 millones de personas lograron salir de la pobreza y que la caída de la inflación se traduce en un incremento del poder de compra; incluso bromeó con la posibilidad de que, si tuviera mayor presencia en las pantallas, podría haber calles con su nombre.

No parece ser la semana más favorable para ese tono. El Indec reportó una caída de 2,9% en un mes, el mayor descenso en seis años, lo que se suma a la caída de 0,6% del período anterior que se difundió hace poco. Paralelamente, la pobreza mostró un deterioro: la incidencia pasó de 28,2% al cierre del año pasado a 32,3% en la medición actual.