En el panorama cambiario argentino conviven varias alternativas para acceder a la moneda estadounidense. El dólar blue, operando en el mercado informal, no presenta horarios oficiales de apertura y cierre; su cotización suele definirse hacia la tarde, entre las 15 y las 16, y no se comercializa en entidades bancarias ni en casas de cambio oficiales.
El dólar oficial, que no incluye impuestos, queda bajo la supervisión del Banco Central y ofrece dos tipos de cotización: minorista y mayorista. A partir del levantamiento del cepo cambiario el 14 de abril de 2025, las personas físicas pueden comprar dólares en bancos de forma ilimitada siempre que cuenten con cuentas en pesos y en dólares para realizar la operación. Las reglas del Central establecen que los clientes deben notificar a la entidad 48 horas antes en operaciones superiores a US$100.000; si la compra se realiza de forma presencial en ventanilla y en efectivo, el límite es de 100 dólares físicos por operación.
Entre las variantes que circulan para adquirir divisas también se destacan las referidas a billetes: los conocidos como “cara chica” son los billetes de US$100 de emisiones anteriores, con la imagen de Benjamín Franklin más pequeña; los ahorristas, en cambio, suelen buscar las ediciones “cara grande” más recientes.
El dólar contado con liquidación (CCL) es un mecanismo que permite a inversores comprar papeles argentinos en el mercado local y venderlos en el exterior para generar una salida de divisas y, de esa forma, atesorar fondos en moneda extranjera fuera de las vías oficiales.
En el terreno de la tecnología financiera, existe la posibilidad de operar con dólar cripto. Para participar, el ahorrista debe registrarse en una plataforma digital, transferir fondos a la aplicación y ejecutar compras o ventas de dólar cripto. Este tipo de cambio se apoya en criptoactivos, y entre las opciones más conocidas se cuentan las stablecoins como Dai (DAI), Tether (USDT) y USD Coin (USDC), que buscan mantener una paridad relativamente estable respecto del dólar.
El dólar cripto representa una alternativa de mayor riesgo y especulación, operando fuera del circuito cambiario regulado y sirviendo como cobertura ante la inflación y la volatilidad económica para algunos inversores.
Por último, el dólar mayorista o comercial corresponde al segmento regulado por el Banco Central, donde intervienen bancos, empresas demandantes de dólares y exportadores, junto con otros actores del mercado.



