Rosario Central se quedó con la definición de la Supercopa Internacional al vencer 3-1 a Estudiantes en el Estadio Único Madre de Ciudades, de la ciudad de Santiago del Estero. El partido mostró un arbitraje controversial y, al terminar el encuentro, un cruce entre jugadores en el pasillo rumbo a los vestuarios.
En la premiación, el presidente de Estudiantes, Claudio Tapia, ingresó al campo de juego tras el final del encuentro y asumió un rol protagónico entregando las medallas al subcampeón. Tapia, sorprendentemente, subió al escenario después de que desfilara el plantel del León y se mantuvo atento el resto de la ceremonia.
Durante la ceremonia, la presencia de Tapia coincidió con un momento destacado: Verón, conocido como la “Brujita”, se apartó del centro del escenario en cuanto el titular de la AFA tomó posición y, en paralelo, el dirigente participó en la entrega de medallas junto a los jugadores de Central para coronar su título.
En la continuidad de la transmisión, los jugadores de Estudiantes observaron el acto con un tono irónico y, en varias ocasiones, aplaudieron de forma sarcástica al cuerpo arbitral de la final. Un gesto que dejó claro el descontento de la visita con el desarrollo de la contienda.
El equipo de La Plata también elevó sus reclamaciones: cuestionaron una posible mano en el área de Central que no fue marcada, mencionaron la presunta expulsión por doble amonestación a Elías Verón —que no se decretó— y señalaron una infracción a Enzo Copetti que desembocó en el penal convertido por Ángel Di María cerca del cierre del primer tiempo.
La polémica en torno a la Supercopa Internacional se vio amplificada por la tensión entre clubes y la postura de Estudiantes frente a la conducción de la AFA. En ese marco, Verón invadió el césped al final y, junto a Tapia, participó de la respuesta a lo ocurrido, cerrando una jornada marcada por desencuentros y expresiones de barra.



