El índice de riesgo país subió hasta 710 puntos básicos, su nivel más alto desde octubre de 2025, antes de moderarse y cerrar en 672. La sesión estuvo marcada por la volatilidad de los bonos argentinos y un tercer avance consecutivo del dólar. En una entrevista con Infobae al Regreso, el economista y exviceministro de Economía Joaquín Cottani cuestionó la dirección del programa oficial y demandó cambios en la política monetaria y cambiaria.

Para Cottani, la principal preocupación de los inversores es la capacidad de Argentina para cumplir con sus compromisos sin depender de un eventual retorno a los mercados internacionales. Señaló que la evolución del riesgo país refleja problemas propios de la economía local, y diferenció entre un retroceso externo, si todos los países emergentes caen igual, y un problema interno cuando el riesgo se desmarca.

En ese marco, el exfuncionario cuestionó los anuncios oficiales sobre la potencia financiera para enfrentar una corrida cambiaria. Aseguró que el mercado quiere ver menos herramientas de choque y más respaldo en reservas: clave para tranquilizar a los inversores.

Sobre la deuda, Cottani estimó vencimientos entre 26.000 y 29.000 millones de dólares, frente a recursos disponibles que ubicó en unos 6.000 millones. A partir de esa brecha, planteó que el Banco Central debería acelerar las compras de divisas, buscando aportes mensuales de entre 1.000 y 2.000 millones, con 1.500 millones como valor que podría ser interpretado como un piso para calmar al mercado.

El economista también cuestionó las estimaciones oficiales sobre el “poder de fuego” para enfrentar una posible corrida, que mostraban rangos entre 75.000 y 125.000 millones de dólares. Señaló que instrumentos como el swap con China y las posiciones en el mercado de futuros no deberían contarse como recursos disponibles equivalentes, y que la estrategia no logró convencer.

Propuso, en cambio, comunicar un programa de acumulación de divisas con metas verificables para los próximos doce meses: si el Estado compra alrededor de 1.000 millones de dólares por mes, o más, podría disponer de reservas suficientes para cubrir la deuda incluso sin acceso a los mercados.

Al referirse al uso del llamado “riesgo kuka” como explicación de la incertidumbre, respondió que esa narrativa es un recurso fácil. Consideró que el Gobierno debe recuperar la confianza mediante decisiones económicas consistentes, especialmente en un contexto de dificultad para acceder a financiamiento internacional y de mayores costos para las colocaciones en dólares en el ámbito local.

Cottani cerró enfatizando la necesidad de un rumbo más claro y consistente, priorizando la acumulación de reservas y la credibilidad de las políticas públicas para enfrentar la volatilidad y asegurar la sustentabilidad de la deuda.