Nicolás Otamendi habló tras el triunfo de River frente a Belgrano en Córdoba para cerrar la polémica desatada la semana pasada, cuando le había cuestionado de manera enérgica una jugada puntual al juvenil arquero Santiago Beltrán durante el encuentro ante Sarmiento en Junín.

El defensor central señaló que su disculpa fue tanto personal como pública y que la intención fue aclarar que se trató de una reacción aislada, producto del momento. Admitió que, a veces, se le va la paciencia y que por eso decidió pedir perdón.

Más allá del gesto de arrepentimiento, Otamendi expresó elogios hacia Beltrán y subrayó su alto nivel profesional. Destacó su compromiso diario, señalando que es de los primeros en llegar y de los últimos en irse, lo que para él demuestra la seriedad con la que encara cada día.

El zaguero también recordó los primeros cruces que tuvo con Beltrán cuando coincidieron en la Selección Argentina y afirmó su confianza en el joven para el futuro del club. En su visión, River tiene un arquero para varios años y la clave está en sostener esa personalidad bajo los tres palos.

Además, Otamendi reconoció la exigencia que implica ocupar el arco en River, especialmente ante la ausencia de los titulares habituales, y aseguró que Beltrán respondió bien ante esa responsabilidad. Valoró la actuación del joven en un puesto tan crucial y complejo.

Con estas palabras, el vestuario de River cerró filas y dejó atrás una tensión que amenazaba con afectar al grupo. El equipo, por su parte, se llevó tres puntos desde Córdoba, con la tranquilidad de haber resuelto el tema internamente y de cara a lo que viene.