El futuro institucional de Manchester City podría agregar un nuevo frente al conflicto disciplinario que encara la Premier League. Si la apelación mantiene la sentencia que responsabilizó al club por 114 de las 115 acusaciones relacionadas con sus finanzas, el Regulador Independiente del Fútbol (IFR) quedaría habilitado para exigir que los dueños se aparten de la entidad y, en casos extremos, impulsar una venta.

La posibilidad fue planteada por David Kogan, titular del IFR, durante su participación en el podcast The Rest Is Football. Aunque no adelantó medidas específicas sobre el caso, explicó el alcance de las atribuciones del regulador en una hipotética revisión de la gestión del club.

“Tenemos la facultad de solicitar que un propietario se retire si consideramos que la forma de dirigir el club no es adecuada, justa ni correcta”, comentó Kogan. Ante la pregunta de qué ocurriría si el propietario se negara a cumplir, respondió que el IFR cuenta con poder suficiente para actuar.

La declaración añade un componente nuevo a un expediente que ya afecta el panorama deportivo y financiero de Manchester City, bajo la dirección de Enzo Maresca. Aún resta que la Premier League determine la sanción correspondiente, mientras el club presentó una apelación contra el veredicto de la comisión independiente.

El IFR existe para vigilar la solvencia de los clubes ingleses y evaluar la idoneidad de propietarios, directivos y ejecutivos. Sus competencias no coinciden directamente con las de la Premier League, cuyo marco sancionatorio incluye castigos deportivos y financieros (multas, reducción de puntos, e incluso expulsión). En cambio, el IFR se centra en si las personas a cargo cumplen con criterios de gestión, transparencia y conducta establecidos por la normativa.

Por ello, una intervención del IFR no implicaría una sanción automática contra City ni una orden de venta de inmediato. El organismo debería realizar su propia evaluación y decidir si abre una investigación independiente sobre los propietarios o los directivos principales.

Kogan afirmó que no fijará postura hasta que concluya la apelación y subrayó que el IFR no debe anticipar conclusiones hasta que se respondan todas las cuestiones pendientes. Luego añadió que el regulador decidiría si inicia una investigación y qué medidas tomaría. En ningún caso, aclaró, el IFR podría quitar puntos ni imponer multas deportivas; esas competencias corresponden a la Premier League. Su intervención potencial se centraría en la conducta de los administradores de la institución.

A fines de septiembre, una comisión independiente encontró a Manchester City responsable de 114 de las 115 acusaciones formuladas por la Premier League. El proceso se centró en aspectos financieros y de gestión del club.