El exbasquetbolista Emanuel “Manu” Ginóbili eligió Mendoza para una semana de descanso junto a su grupo de amigos, y redujo esa experiencia a una recopilación de diez imágenes que compartió en sus redes. El bahiense mostró un itinerario que combinó visitas a bodegas, almuerzos, paseos por zonas montañosas y momentos de relax, en una escapada que también dejó registro de la nieve que encontraron en Tupungato.
Entre las paradas, el grupo visitó una de las bodegas más reconocidas de la región y disfrutó de un almuerzo en su restaurante, una experiencia que el exjugador describió como inolvidable. La jornada continuó con la visita a siete bodegas adicionales y otras propuestas del mundo vitivinícola mendocino, según las publicaciones de Ginóbili, quien también participó en una actividad para diseñar una etiqueta propia en una de las bodegas.
La experiencia gastronómica fue otro eje central del viaje: se compartieron almuerzos y degustaciones, e incluso hubo una parada enfocada en probar aceite de oliva y vinagre balsámico, junto con otras delicias regionales. En una de las bodegas, Ginóbili optó por una costilla como plato principal, lo que completó una secuencia de experiencias centradas en productos locales, vinos y la cocina mendocina.
Una de las imágenes destacadas mostró la llegada a Tupungato, donde la visita se vio destacada por la sorpresa de la nevada, un fenómeno poco común para mitad de octubre. El recorrido también incluyó una visita al icónico hotel de Potrerillos, con un almuerzo y un paseo que reforzaron la combinación de bodegas, paisajes de montaña y momentos de descanso.
Además de la parte gastronómica y enológica, la agenda dejó espacio para la actividad física: una cancha de pádel fue escenario de un encuentro entre Ginóbili y sus amigos, evento que él narró con humor para “bajar un poco las calorías” durante el viaje.
El viaje, que la prensa local relaciona con la trayectoria del bahiense dentro de la Generación Dorada y su historial de cuatro campeonatos de la NBA con San Antonio Spurs, terminó con un agradecimiento a Alejandro Vigil, enólogo encargado de recibir al grupo en una de las paradas y cuyas gestiones contribuyeron al desarrollo de la propuesta durante la escapada. En síntesis, el viaje mostró a Mendoza como un destino que une vinos, gastronomía, naturaleza y experiencias al aire libre, en un marco de descanso y convivencia entre amigos.



