Francia informó en las últimas horas el primer caso de infección humana por el virus Shamonda (SHAV), un patógeno que hasta ahora se detectaba únicamente en animales. El fallecimiento ocurrió a principios de octubre en un establecimiento de salud de Lyon, donde el paciente recibía tratamiento por una enfermedad grave, lo que podría haber aumentado su vulnerabilidad ante la infección. Medios galos indicaron que el cuadro incluyó complicaciones cerebrales que podrían estar relacionadas con el SHAV.

En cuanto a la clasificación del virus, un comunicado del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España, fechado el 22 de septiembre de 2026, ubica al Shamonda dentro del género Orthobunyavirus y de la serogrupo Simbu. En esa familia también están patógenos de relevancia veterinaria como Schmallenberg y Akabane.

La principal vía de transmisión del SHAV es la picadura de pequeños insectos del género Culicoides, conocidos como jejenes o mosquitos diminutos, que actúan como vectores y pueden transmitir el virus a animales susceptibles durante el contacto antrópico.

El profesor Ben Brennan, jefe de grupo del Centro de Investigación Virológica de la MRC y de la Universidad de Glasgow, indicó que Shamonda forma parte de la familia de bunyavirus y guarda estrecha relación con Schmallenberg, que surgió en Europa en 2011 y provocó afectaciones reproductivas y defectos congénitos en ganado vacuno y ovino. Ambos virus se asocian principalmente al ganado y se transmiten mediante jejenes.

Aunque el SHAV se conoce desde hace años, hasta ahora no se había registrado en humanos. El especialista señaló que este hallazgo es relevante, pero, a la vez, advirtió que el paciente padecía una enfermedad subyacente grave, por lo que aún no está claro si el Shamonda contribuyó a su muerte. La detección del virus en una persona con sistema inmunitario comprometido no implica necesariamente que represente un riesgo para personas sanas; actualmente no hay evidencia de que SHAV cause una enfermedad generalizada en humanos, y se requieren más investigaciones para entender su potencial impacto en la salud humana.