El hecho se enmarca en los operativos de seguridad impulsados por la gestión de Milei y su ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, los cuales, desde distintos sectores, son objeto de cuestionamientos por el uso de la fuerza durante manifestaciones. En esta ocasión, el fotógrafo Guido Piotrkowski, trabajador de Página/12, registró en imágenes la agresión de un agente federal y afirmó que, además de perderse parte del operativo, el ataque continúa la línea de que la seguridad pública a veces prioriza la represión sobre la cobertura periodística.

Según el relato del periodista, la jornada transcurría con cierta tranquilidad en la plaza, donde el acto principal reunía a oradores y asistentes. A las 14:00, Piotrkowski se desplazó hacia Avenida Corrientes para seguir la evolución de la concentración estudiantil. Al regresar, encontró que la escena había cambiado: aumentó la cantidad de gente y se intensificó la tensión. Subió al escenario para ampliar su cobertura, pero pronto comenzaron a escucharse consignas en contra de la represión.

El reportero explicó que, en medio de gases, ruidos y la confusión típica de un operativo, él y otros colegas siguieron registrando. Relató que, tras la caída de una valla, los federales aparecieron por la parte alta y abrieron fuego, en lugar de recomponerse para continuar el trabajo detrás de la barricada. Según su versión, fue él quien tomó la última foto antes de que llegaran las balas.

“Tomé una imagen y, de inmediato, recibí el disparo de las balas de goma” —relató Piotrkowski—, quien añadió que, si bien no recuerda con precisión quién inició el disparo, el resultado fue un impacto directo en su pecho. “No fue un error” o una desviación; sostiene que apuntaron directamente hacia él en el momento en que enfocaba su cámara.

La toma que circula con rapidez muestra al agente fusilando el objetivo de la cámara, con perdigones visibles cayendo al piso. En la secuencia posterior, se aprecian el rostro del agresor y el de su compañero, todos mirando hacia el fotógrafo.

Afortunadamente, el profesional se encuentra estable. Contó que el dolor fue intenso en ese instante, pero que el chaleco y la vestimenta amortiguaron el impacto, y que no registró heridas graves.

Este episodio se suma a la polémica sobre la implementación del protocolo antipiquetes, que establece el uso de la “mínima fuerza necesaria” y métodos no letales, y es utilizado como argumento por quienes cuestionan la proporción entre la acción policial y la cobertura periodística de las movilizaciones. La jornada dejó imágenes que alimentan el debate sobre la seguridad de la prensa en contextos de protesta y la responsabilidad institucional en el manejo de las fuerzas durante la represión.