El juez investiga a Sergio Daniel Mastropietro por su presunta participación en un entramado de lavado de activos asociado a las contrataciones irregulares de medicamentos e insumos para personas con discapacidad, dentro de la causa conocida como ANDIS. Según la resolución, su rol estaría situado en una etapa posterior a las adjudicaciones: la recepción, circulación y canalización de fondos mediante operaciones comerciales que, en apariencia, ofrecían servicios aeronáuticos, para esconder su origen.
El expediente focaliza su vínculo con Baires Fly S.A. y su relación con Miguel Ángel Calvete, figura señalada como uno de los organizadores del esquema. Para los investigadores, Mastropietro no habría intervenido en la selección de proveedores ni en las decisiones de compra de la Agencia Nacional de Discapacidad, sino en el circuito económico posterior a las contrataciones.
La resolución describe a Mastropietro como parte de una estructura cuyo cometido habría sido la recepción y el movimiento de dinero generado por las empresas beneficiadas por las contrataciones públicas. En un pasaje del fallo, el juez Ariel Lijo indica que una parte de las ganancias obtenidas de forma ilícita, “con el objetivo de disimular su origen”, habría sido destinada a Alan Pocovi, Mastropietro y Baires Fly S.A.; la hipótesis judicial señala que ambos intervinieron en la recaudación y en maniobras de blanqueo dirigidas a canalizar fondos gestionados por Calvete.
Uno de los episodios reconstruidos por el fallo remite al 10 de septiembre de 2025, cuando Prolite Orthopedics S.R.L. y Probock S.R.L. transfirieron en conjunto 95.060.000 pesos a una cuenta de Baires Fly. La operación se desglosó en dos giros: 34.560.000 pesos desde Prolite Orthopedics y 60.500.000 pesos desde Probock. Para el juzgado, la relevancia de esos movimientos no reside solo en el monto, sino en su coincidencia con una serie de comunicaciones entre Calvete y Mastropietro.
El propio Mastropietro, según la fiscalía, había proporcionado con antelación a Calvete los datos de la cuenta de Baires Fly y le había pedido avisar cuando se realizara el envío. La respuesta fue un claro “empiezan a mandar todo”. Una vez efectuadas las transferencias, Calvete envió los comprobantes y solicitó que se confeccionaran las facturas ese mismo día. Horas después, Mastropietro remitió facturas emitidas por Baires Fly a Prolite Orthopedics, Probock y Profarma, con la descripción de compra de “kilómetros nacionales para ser utilizados en aeronaves de la empresa”.
La secuencia temporal es señalada como elemento central para sostener la hipótesis de lavado: los comprobantes aparecieron tras las transferencias y en respuesta a las comunicaciones previas. Con ese entramado, el tribunal busca sostener la versión de que el circuito estaba diseñado para encubrir el origen de los fondos y canalizarlos mediante operaciones vinculadas al sector aeronáutico.



