La diputada Lilia Lemoine, de La Libertad Avanza, relató que al terminar la convocatoria opositora para intentar derogar el decreto de necesidad y urgencia 70/23 recibió una serie de agresiones y insultos en las inmediaciones del Congreso, mientras se desarrollaba la Marcha Federal Universitaria. En sus publicaciones aclaró que, además de insultos, recibió agua, escupitajos, tierra, piedras y huevos, y que un grupo habría intentado inutilizar su teléfono, aunque logró grabar un video con manifestantes presentes.
“Me mojaron, me escupieron, tiraron tierra, piedras y huevos; intentaron romperme el celular”, describió la diputada en sus redes. Añadió que se retiró para evitar que la protesta derivara en una dispersión y comentó: “A diferencia de otros, no me gusta ver violencia”.
Lemoine vinculó estos hechos con la discusión política en torno al DNU 70/23, cuyo intento de derogación no pudo avanzar por falta de quórum. Comentó además que, tras el hecho, consideró que no había condiciones para continuar la sesión y afirmó que, si no hay quórum, no se puede despejar el decreto, rematando con una mención sobre el rendimiento económico: “Mañana baja el riesgo país”.
La sesión tenía como objetivo revertir un decreto impulsado por el Gobierno que modifica distintos ámbitos, entre ellos alquileres, el mercado aerocomercial y otras regulaciones económicas. La ausencia de varios legisladores impidió que el debate iniciara.
En paralelo, la diputada calificó la movilización como un “fracaso” y una molestia para trabajadores y estudiantes, y relató que recibió calificativos despectivos de jóvenes que se dirigían al Congreso. En otra publicación, sostuvo que los que la increparon la acusaban de victimizarse, mientras, según su versión, le arrojaban objetos. También compartió una imagen junto a Laura Soldano al ingresar al palacio legislativo, con un mensaje que aludía a la valentía de las diputadas de su espacio ante la presencia de militantes de distintas corrientes durante la jornada.
Los mensajes de Lemoine combinaron una denuncia de lo ocurrido con críticas a sectores opositores, a los que llamó “resentidos”. La legisladora aseguró que no dará un paso atrás y describió las agresiones como parte de un clima de confrontación con militantes identificados con el kirchnerismo.
Según se desprende, la estrategia oficial para evitar el debate pasaba por sumar apoyos en bloques de gobernadores aliados, dada la fragmentación de la Cámara. La ausencia de varios diputados fue clave para no alcanzar el quórum necesario, impidiendo abrir la sesión. El Gobierno priorizó así impedir la derogación del DNU 70/23.



