La agenda del Papa para visitar la Argentina quedó, por el momento, en un estado de incertidumbre. A que la Santa Sede informe si la agenda prevista puede seguir adelante o si debe ajustarse en función de la evolución de la salud del Pontífice, hasta entonces la visita permanece en un “compás de espera”.

En ese contexto de indefinición, la Iglesia argentina y el gobierno de Javier Milei mantienen la postura de que los preparativos para el viaje siguen en pie. Según esas fuentes, las gestiones logísticas y los trámites institucionales continúan avanzando con normalidad, a la espera de la luz verde desde Roma.

La situación pone en evidencia la cautela que domina tanto lo relacionado a la movilidad del Papa como los planos de coordinación entre actores religiosos y gubernamentales. Sin detalles oficiales sobre fechas o fechas alternativas, las autoridades eclesiásticas y políticas coinciden en que la planificación quiere mantenerse activa, sin perder el ritmo ante cualquier eventualidad.