Juan Grabois—vínculo estrecho con Cristina Kirchner y, en algunas causas, abogado defensor en procesos como el Memorándum con Irán—participó esta semana de una actividad junto a Axel Kicillof en la parroquia Nuestra Señora de la Cava. Allí dejó claro su respaldo a la candidatura del gobernador bonaerense y, al mismo tiempo, sostuvo la estrategia de presentar a Cristina ante la ONU para intentar habilitar su postulación.
De cara a las definiciones electorales, Grabois planteó una lectura pragmática de la interna: si Cristina logra ser habilitada, debe competir ella; si no, entonces debería hacerlo Axel. Considera jurídicamente viable la posibilidad de la habilitación de Cristina, aunque indicó que hay que contemplar otros escenarios. Aclaró además que su apoyo no implica una incorporación al Movimiento Derecho al Futuro (MDF) ni un alineamiento automático, y anticipó posibles diferencias respecto de los aspirantes a gobernador e intendentes, en función de su postura a favor de una renovación dirigencial en la provincia y en los municipios.
El dirigente subrayó la idea de una continuidad ideológica entre Cristina y Kicillof, con una impronta nacional y popular, y mencionó a Máximo Kirchner en ese marco. Dijo que, en su evaluación, no existe otro candidato que supere a Kicillof y que la definición debe hacerse a partir de acuerdos programáticos. La actividad tuvo lugar en un barrio popular para enfatizar prioridades como tierra, techo y trabajo, la integración urbana y el acceso a la vivienda para los sectores de menores ingresos.
Grabois mantiene fuertes lazos no solo con Cristina y con Kicillof, sino también con Massa en tiempos recientes, tras cruces públicos de años previos. Anunció que el sábado 24 organizará una jornada con equipos técnicos en Ciudad Universitaria para discutir el programa de gobierno y, en esa ocasión, irá acompañado de una invitación a dirigentes del MDF, del kirchnerismo, del Frente Renovador y de otros espacios no peronistas. El objetivo, indica, es que “no haya candidato sin programa y no haya programa sin candidato”.
En el marco de las tensiones internas, el aval a las aspiraciones de Kicillof queda supeditado a que Cristina no modifique su status legal para postularse, un eje que contrasta con el discurso de Máximo Kirchner y de buena parte del arco que apoya a la ex mandataria, quienes sostienen la consigna de Cristina candidata. Ya en el pasado, figuras como Oscar Parrilli habían considerado que una candidatura bajo esas condiciones sería poco creíble.



