La Coalición Cívica atraviesa un periodo de silencio público y desmiente de forma tajante la versión sobre una posible alianza con Axel Kicillof para candidatearse en la Ciudad. Sus dirigentes más cercanos tildan esa idea de “disparate absoluto” y sostienen una postura firme de independencia frente al gobierno de Javier Milei y frente al kirchnerismo. En ese marco, el bloque analiza variantes para sostener su influencia ante un panorama electoral complejo, con la mayoría de sus legisladores cuyo mandato vence en 2027.
La trayectoria del espacio llegó a marcar, en 2010, un bloque de 19 diputados nacionales; su cumbre fue posterior al segundo lugar de Carrió en las elecciones de 2007 y su rol central en el Acuerdo Cívico y Social junto a radicales y socialistas en 2009. Desde entonces, la colectividad atravesó distintas etapas de crecimiento y desgaste: salidas de alianzas, acercamientos estratégicos con Mauricio Macri para integrar Cambiemos y, finalmente, la disolución de Juntos por el Cambio tras el ascenso de Milei. Hoy corre riesgo de quedarse sin representación propia en el Congreso.
“Estamos en una trampa entre dos extremos y no vemos una salida viable en este momento. No se trata de volver al pasado; este presente no tiene futuro. Este gobierno beneficia solo a un 20% de la población y empuja la caída de la clase media”, afirmó uno de los legisladores muy próximos a Carrió. Tras la última elección nacional no lograron sumar diputados nuevos, y quedaron solo Maximiliano Ferraro y Mónica Frade con mandato hasta diciembre del año próximo.
En la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires continúa Facundo Del Gaiso (también con mandato hasta 2027); en la provincia de Buenos Aires hay tres diputados, de los cuales apenas Andrés de Leo tiene proyección hasta 2029. En el resto del país, la Coalición Cívica mantiene cuatro legisladores en Río Negro. Del Gaiso insistió en que, aun en escenarios adversos, “se puede perder cargos, pero nunca las convicciones”.
La visión hacia Milei es crítica: la acusación de “falta de humanismo” y de estar fuera de eje complica cualquier posibilidad de aliarse con La Libertad Avanza o de mantener acuerdos con el PRO, incluso en la Ciudad si Macri continúa negociando desde la Casa Rosada. Sobre el peronismo, sostienen que no se ve un bloque sin la presencia del kirchnerismo; si bien Carrió habría mostrado cierta consideración hacia Kicillof, lo que pretendían instalar fue calificado por su entorno como “un disparate absoluto”.
Desnegaron la posibilidad de un frente opositor con el PJ y atribuyeron esas versiones a una maniobra de un sector del Gobierno. “Lilita denunció a Cristina y, para nosotros, debe seguir presa. Tampoco podríamos aliar con Massa”, cerraron.
En su última intervención en TN, Carrió dejó entrever su distanciamiento de las grandes alianzas y su desencanto con la política: “Me da asco la política. No voy a ir a votar; no voté a Milei y menos a la otra fuerza”.



