Este viernes, el precio del petróleo volvió a situarse por encima de los 100 dólares por barril, aunque exhibió una caída cercana al 3% respecto del pico anterior. Ayer, el crudo había superado los 107 dólares, marca que no se veía desde finales de mayo, impulsado por la renovada tensión en la región.

Brent se negoció a 104,90 dólares por barril, mientras que el crudo WTI, referencia en Estados Unidos, se movía alrededor de los 100 dólares tras recortar un 1,8% frente al cierre previo.

En las últimas jornadas, el alza respondió a la escalada de ataques entre Estados Unidos e Irán, que elevó la preocupación por posibles interrupciones en el suministro mundial de petróleo.

El efecto también se dejó sentir en los precios del diésel en Estados Unidos, que llegaron a superar los 6 dólares por galón este jueves, un umbral que no se había alcanzado ni siquiera en marzo, cuando el crudo tocó los 110 dólares por barril en las primeras semanas del conflicto en la región.

En un informe separado, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) revisó a la baja sus perspectivas de demanda para 2026. El organismo redujo en 940.000 barriles diarios su estimación respecto a la proyección de agosto, proyectando una caída de la demanda mundial de petróleo de 2,5 millones de bpd para finales de 2026. Explicaron que el estancamiento diplomático entre Estados Unidos e Irán y los nuevos ataques en el Golfo y en el estrecho de Bab el-Mandeb siguen dificultando la normalización de los flujos.

A pesar del tono prudente en los mercados, las bolsas europeas mostraron ganancias: Fráncfort avanzó 0,8%, París subió 0,8% y Londres ganó 0,4%, mientras el Euro Stoxx 50 escaló 0,85%.

En Wall Street, las principales plazas también cerraron en verde, con subas cercanas al 1% para el Dow Jones, el S&P 500 y el Nasdaq.