La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) informó que las ventas minoristas de las pymes registraron una baja de 0,2% en agosto de 2026 respecto de igual mes del año anterior y cayeron 2,7% frente a julio, acumulando un descenso del 2,4% en los primeros ocho meses del año.

El relevamiento atribuye este resultado a la reducción del poder de compra derivada del aumento de tarifas en servicios y del endeudamiento familiar, además de la menor actividad postvacacional y la pérdida de tracción de los ingresos disponibles. En conjunto, estos factores reducen la demanda y limitan las operaciones a gastos imprescindibles, según el informe de CAME.

En este marco, Martín Yechua, director ejecutivo de la Asociación para el Desarrollo de la Dirección Empresarial (ADIRAS), señaló que las pymes argentinas atraviesan un proceso de transformación. “Después de años de focalizarse en sobrevivir a la inflación y a la incertidumbre, ahora el objetivo se desplaza hacia la mejora de la competitividad, la productividad y la capacidad de adaptarse a un entorno más exigente”, afirmó el directivo de una entidad que es partner de los Premios PYME, iniciativa conjunta de Clarín y Banco Galicia.

La desaceleración inflacionaria y cierta estabilidad de algunas variables macroeconómicas comienzan a generar un escenario distinto al de años anteriores. Sin embargo, esa mayor previsibilidad convive con nuevos desafíos: la demanda se presenta más selectiva, crece la competencia, se estrechan los márgenes y los clientes evalúan cada vez más valor, calidad, servicio e innovación. En este contexto, las empresas deben revisar procesos, costos, modelos comerciales y su propuesta de valor, subrayó Yechua.

Los especialistas destacan, además, una marcada heterogeneidad entre pymes. Existen diferencias significativas según el sector: ramas vinculadas a la energía, la economía del conocimiento, ciertos segmentos industriales, el agro y los servicios muestran perspectivas de crecimiento e inversión más favorables, mientras que otras siguen ajustándose ante la caída del consumo y cambios en las condiciones del mercado.

Según el directivo, no hay un escenario único para todas las firmas. Cada pyme debe analizar su sector, identificar las tendencias que inciden en su negocio y adaptar su estrategia en consecuencia. En muchos casos, será necesario replantear la propuesta de valor, incorporar nuevos canales comerciales, sumar tecnología, desarrollar nuevos productos o explorar nuevos mercados. Para avanzar, las transformaciones serán clave, con foco en innovación y revisión de la oferta.