Desde París, Emiliano Kargieman, fundador y CEO de Satellogic, habló con Infobae durante la Argentina Week celebrada la semana pasada en la capital francesa. El empresario, que reside en Europa desde hace seis años, analizó el posicionamiento internacional de Argentina, el avance del proyecto Stargate Argentina —anunciado por su empresa Sur Energy junto con OpenAI alrededor de un año atrás, con una inversión prevista de hasta 25.000 millones de dólares para un mega centro de datos en la Patagonia— y el momento que él define como el mejor de la historia para Satellogic, compañía argentina de nanosatélites de observación terrestre.
Satellogic tiene una valoración aproximada de 800 millones de dólares y últimamente ha mostrado un desempeño destacado en la bolsa estadounidense, además de haber ampliado su foco hacia el sector de defensa, prestando servicios a varios gobiernos, especialmente de Estados Unidos.
“Si uno quiere posicionar a Argentina en el mundo, un encuentro como el de París es lo que corresponde hacer. Que el Presidente venga con sus ministros, gobernadores y empresarios es mostrar una Argentina unida y con un camino claro. Es algo espectacular. En Silicon Valley estuve cuando Milei visitó al inicio de su gestión. En ese momento había una fascinación en la ‘burbuja libertaria’ por el líder libertario, pero Milei todavía no había hecho nada. Ahora la Europa está golpeada por regulaciones y, sin embargo, hay apertura cuando se escucha a personas como Sturzenegger; eso cambia el marco. Pasa eso”, manifestó.
El empresario cuestionó la continuidad de la visión europea: “Vivo en España hace seis años y la sensación es que Europa está terminando. Están en una especie de Titanic con chalecos que les impiden actuar con rapidez para seguir siendo relevantes. La natalidad en España está en 1,1; en una generación la población podría reducirse a la mitad, en dos a una cuarta parte y en tres a una octava. La llegada de inmigrantes los sostiene, pero si no funciona, migrarán a otros lugares. Es difícil romper la inercia. Muchos europeos sienten que están bien, como ranas en una olla que se va calentando, pero quienes miran hacia Argentina ven una posibilidad de romper esa inercia”.
Para Kargieman, el “experimento argentino” es reciente y debe consolidarse. “Ojalá podamos mirar atrás dentro de diez años y decir que fue un momento de inflexión, más allá de la orientación política. Lo digo como argentino, sin vinculación partidaria”, añadió.
Sobre la gestión de Milei, señaló que resulta complicado opinar desde el exterior, aunque recalcó que tiene vínculos en Argentina —empleados, amigos y su madre reside allí— y que viaja varias veces al año. “Argentina está viviendo un momento duro. Lo que hizo este Gobierno…”, dejó en claro un tramo de su reflexión, sin ampliar más allá de lo observable.
En síntesis, Kargieman proyectó una lectura dual: Europa atraviesa un periodo de fragilidad regulatoria que nada garantiza su proyección futura, mientras que Argentina aparece, para ciertas miradas, como un tablero con potencial de revisión estructural y de impulso tecnológico y económico, que podría marcar un punto de inflexión si se acompaña con decisiones consistentes en los próximos años.



