El ajuste en los gastos hogareños ya se siente en la dinámica de los comercios de cercanía. Cerca del cierre de mes, las compras se vuelven más pequeñas, las marcas líderes pierden presencia y algunos productos pasan a ofrecérseles al público con facilidades de pago. En ese contexto, la alimentación familiar también se modifica, con una mayor preferencia por productos que rinden más y una reducción de otros de mayor precio.
Referentes del sector señalaron que las ventas bajan y las compras son más modestas, con la demanda concentrada en productos básicos mientras los comercios deben hacer frente a mayores costos. En diálogo con Infobae Al Amanecer, Fernando Savore, vicepresidente de la Federación de Almaceneros de la Provincia de Buenos Aires (FABA), afirmó que el consumo cae hacia la última parte de cada mes: “a partir del día 20, la gente ajusta más sus compras, adquiriendo lo justo y necesario”.
Germán Romero, secretario del Centro de Almaceneros de Córdoba y director del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), informó una caída interanual de 8,5% en las ventas por volumen. El registro que cita abarca almacenes, carnicerías, verdulerías, panaderías, bodegas y fiambrerías.
La retracción del consumo en almacenes responde a la pérdida de poder adquisitivo de las familias. Los clientes optan por cantidades menores, eligen productos de menor precio y postergan artículos que integraban su compra habitual. Savore comentó además que una familia enfrenta gastos que superan sus ingresos mensuales. Como ejemplo, explicó que un litro de leche cuesta unos 2.000 pesos; para dos chicos, serían 4.000 por día, y, multiplicado por 30 días, el costo mensual se ubica en unos 120.000 pesos solo por leche. Añadió que ese cálculo de ingresos necesarios para una familia no contempla el alquiler.
Romero señaló que la retracción comercial en Córdoba viene desde hace 11 meses. Advirtió que comparar con meses de ventas bajas podría mostrar una caída menor en porcentaje, pero no implicaría una mejora real del consumo.
En cuanto a la composición de la compra, las familias buscan más arroz, fideos, yerba, leche y otros productos de la canasta básica, que ofrecen márgenes menores para los comercios en comparación con bebidas, fiambres, gaseosas u otros artículos.
Los almaceneros describen un desplazamiento gradual de las preferencias: primero se abandonan las primeras marcas y luego se reducen productos de mayor precio, como carne vacuna, carne de cerdo y lácteos. “La carne vacuna perdió demanda”, señaló Romero, y agregó que la carne de cerdo también cayó pese a un repunte previo, mientras el pollo ganó espacio en el carrito. El reemplazo no alcanza a compensar la caída de las proteínas animales y, además, se observa menos consumo de frutas, verduras de hoja verde y lácteos.
Al mismo tiempo, los hogares incrementaron el consumo de papa, arroz y fideos.



