La coincidencia geográfica de la semana pasada, cuando el presidente Javier Milei y el gobernador bonaerense Axel Kicillof estuvieron en Nueva York, pero sin protagonizar un encuentro público, fue interpretada desde el oficialismo como una señal de cómo podría desplegarse la campaña electoral de 2027.

Milei lo dejó claro en un comentario directo: si aparecen voces críticas desde la ciudad, el tono sube y el negociado político se endurece. En su referencia al gobernador bonaerense, mencionó un apodo despectivo y, además, advirtió sobre la posibilidad de “que vuelvan políticas atrasadas”. Su discurso se dio en un contexto en que la tasa de riesgo país superaba los 550 puntos.

Kicillof, por su parte, aclaró que no viaja con la etiqueta de candidato presidencial, aunque dejó en claro que se distancia de la línea de gobierno libertaria y sostuvo que su gestión buscó evitar el “ahogo” que atribuyó al Gobierno nacional. En un desayuno con Zohran Mamdani, alcalde de la ciudad de Nueva York, y con el presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, afirmó que en Argentina se vive una situación de “catástrofe” económica y social.

En la Casa Rosada, el análisis interno señala que la polarización podría intensificarse de cara a la contienda electoral y que, dentro del tablero opositor, se busca situar a Kicillof como la mejor opción para enfrentar a Milei en un eventual balotaje, dada la distancia que el proyecto libertario mantiene respecto del modelo peronista. Fuentes del entorno oficialista señalan que, si el contendiente es Kicillof, no genera alarma y que la alternativa debe acercarse a un marco de liderazgo más definido.

A su vez, hay quienes señalan que Kicillof goza de mejor imagen entre los posibles rivales de la oposición, pero que no cuenta con el respaldo del “círculo rojo” como sí ocurre con otros nombres, como Sergio Massa, líder del Frente Renovador. En ese sentido, describen a Kicillof como alguien con buen caudal de respaldo mediático, aunque limitado a sectores afines al kirchnerismo.

Aunque aún no hay una candidatura formal de Kicillof, en Balcarce 50 prevén un escenario bipartito entre el kirchnerismo y La Libertad Avanza, con una campaña centrada en enfoques opuestos. No se vislumbra un tercer bloque, señalan, y todo indica que las proyecciones de polarización podrían definir la dinámica electoral durante los próximos meses.

Entre las lecturas para el interno peronista, algunos libertarios sostienen que la interna entre Kicillof y la facción kirchnerista podría prolongarse. En ese marco, se menciona la posibilidad de avanzar con una reforma electoral que elimine las PASO, una herramienta que históricamente ha servido para canalizar las candidaturas y las alianzas de las distintas coaliciones.