Un informe técnico elaborado por el petrofísico argentino Juan Carlos Glorioso, ex YPF y Repsol y con experiencia en certificación de recursos internacionales, cuestiona la viabilidad de Sea Lion. Glorioso integra el Instituto Argentino de Energía General Mosconi y es miembro senior de la Society of Petrophysicists & Well Log Analysts (SPWLA). El documento, titulado La cuestión Malvinas y la explotación de petróleo, ofrece un recorrido histórico de los intentos de explotación en las islas y realiza un examen minucioso de los datos conocidos sobre Sea Lion, en el que participan Navitas Petroleum Development & Production Limited (65%) y Rockhopper Exploration PLC (35%) para iniciar operaciones en el último trimestre del año y, según planes, extraer crudo desde el primer trimestre de 2028, a unos 220 kilómetros al norte de las islas.

El informe advierte que, fuera de las Reservas Probadas certificadas, los recursos contingentes y prospectivos de Sea Lion permanecen con un alto grado de incertidumbre para su recuperación, y su desarrollo dependerá de la producción obtenida en la zona probada una vez que comience la actividad. Entre la documentación analizada, se destaca un mapa incluido por Netherlands Sewell & Associates Inc (NSAI) en su informe de auditoría petrolera, fechado el 31 de julio y remitido a fines de agosto a Sam Moody, CEO de Rockhopper.

En la última presentación semestral ante la Bolsa de Londres, Moody reforzó la vocación de la empresa frente a cautelares, posibles arbitrajes y sanciones vinculadas al proyecto. Aseguró que la primera unidad flotante para Sea Lion ya habría llegado a astilleros del sudeste asiático y que habrían adquirido el buque OSX-1 para incrementar la producción hasta 180.000 bpd, cifra que triplica el ritmo inicialmente planteado.

El estudio de Glorioso subraya que, para sostener proyecciones de un yacimiento aún sin producción, la industria suele emplear analogías geológicas e de ingeniería con otros yacimientos de trayectoria prolongada. Sin embargo, para Sea Lion no hay certezas claras a partir de la información disponible. Aunque NSAI aporta un marco de referencia, fuera de las reservas probadas persisten dudas sobre la posibilidad de recuperar recursos adicionales, y su eventual desarrollo dependerá de la respuesta productiva de la zona probada una vez que comience la explotación. A día de hoy, no está claro qué grado de recuperación podría lograrse fuera de las reservas certificadas.