El economista Carlos Melconian, quien fuera presidente del Banco Nación entre 2015 y 2017 y hoy encabeza junto a Rodolfo Santángelo la consultora Macroview, reflexionó con LA NACION sobre el programa económico del Gobierno. Con formación en Economía en la Universidad de Buenos Aires y una maestría en UTDT, Melconian también trabajó en la gerencia de Investigaciones Económicas del BCRA y ocupó la Subgerencia del Área Externa de la entidad.

“Es clave otro costo del tipo de cambio actual: acelera las quiebras”, sostuvo, al analizar el rumbo de las políticas. Si bien valoró la vocación fiscal y la reducción de la inflación, advirtió que las reformas que inciden en el mercado laboral, la carga impositiva y la remonetización de la economía avanzan de forma lenta. En su lectura, esos tres ejes explican, en parte, el estancamiento económico y el impulso que siguen teniendo ciertos sectores ganadores —minería, energía y campo—, empujados por el marco regulatorio conocido como RIGI.

En ese marco, Melconian indicó que el auge exportador ligado a Vaca Muerta sostiene el esquema, aunque subrayó fragilidades vinculadas a las reservas y al servicio de la deuda. “La primera mitad de 2025 respondió a lo que ya se venía construyendo a finales de 2024: crédito y un rebote en la actividad. Hay distensión real, pero también tensión financiera. Sin ese impulso, habría habido un problema”, comentó. Añadió que, si bien existe un flujo de dólares por una ventana, el mismo termina saliendo por otra vía, lo que plantea la pregunta de si el año que viene coexistirán tensiones de distinta índole.

Cuando se le preguntó si el Gobierno logró evitar el síndrome del tercer año, respondió que sí. En su criterio, ese fenómeno se ha asociado a devaluaciones con impacto inflacionario que perjudicaron la sustentabilidad electoral en 2014, 2018 y 2022. Señaló que Milei está en una posición distinta: para que se mantenga la reelección en otros escenarios, haría falta crecer a ritmos del 8% o 9% con inflación de un dígito; en ese contexto, mencionó que la continuidad de apoyos no está asegurada si no se alcanza ese nivel de expansión.

El tema de fondo, dijo, es comprender cómo funciona el programa hoy: lo que está en juego en la arena electoral no cambia el núcleo del plan, que él considera de carácter netamente político y de transición. Con menos de 18 meses por delante, sostuvo, es improbable que el marco original del programa se modifique sustancialmente, y el legado quedará para quien tome las riendas después.