El presidente argentino Javier Milei se reunió este martes por la noche en Nueva York con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en un encuentro con el objetivo de afianzar la relación bilateral como socios estratégicos en seguridad, lucha contra el terrorismo y comercio de minerales críticos. No obstante, no se descartó que el tema de la soberanía de las Islas Malvinas también haya sido considerado durante la charla.

La audiencia tuvo lugar en el hotel Lotte, un histórico edificio de Madison Avenue con vistas a la Catedral de San Patricio y al Rockefeller Center. Rubio recibió a Milei y al canciller Pablo Quirno en ese establecimiento, en un momento previo al cóctel de bienvenida que organiza el gobierno estadounidense para los jefes de Estado y de Gobierno que participan de la Asamblea General de la ONU. El presidente argentino no se quedó para la recepción.

Las imágenes difundidas por Rubio muestran a Milei, Quirno, el ministro Luis Caputo y el asesor de la Casa Blanca Stephen Miller conversando en un pasillo del hotel. En la publicación, el secretario de Estado escribió que la relación entre ambos países es sólida y que la cooperación en áreas de energía, minerales críticos y agricultura aporta mayor seguridad al hemisferio.

La reunión se encadena con un marco internacional en el que el expresidente Donald Trump ha vuelto a poner en la palestra la disputa por Malvinas para presionar al primer ministro británico Andrew Burnham. Trump señaló que podría revisar la postura histórica de Estados Unidos respecto de la soberanía de las islas y, por otro lado, apunta a que Burnham incremente el gasto en defensa para cubrir las necesidades de la OTAN.

Burnham, por su parte, se reunió este martes con Trump en la sede de las Naciones Unidas, en lo que fue su primer encuentro desde que asumió en julio como primer ministro. En la conferencia de prensa posterior, el británico indicó que discutieron el tema de Malvinas sin entrar en detalles. Más tarde, en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, Burnham insistió en que Gran Bretaña defenderá las islas y señaló su compromiso con la Carta de las Naciones Unidas y el Estado de derecho, afirmando que defenderá las islas ante cualquier amenaza.