La controversia se gestó en Floresta, durante All Boys-Godoy Cruz, que terminó 0-0 en la Primera Nacional. All Boys buscaba sumar para salir de la zona de descenso, mientras Godoy Cruz pretendía acercarse al segundo puesto de la zona y acortar distancia con Ferro, líder con 62 puntos, y con Morón, que lo seguía de cerca.

El árbitro Nicolás Lamolina contó que, inicialmente, interpretó que Iván Zafarana había cometido una falta dentro del área, lo que lo llevó a sancionar penal y a expulsar al jugador local. Sin embargo, tras conversar con su asistente Agustín Méndez, quedó con dudas debido a la posición y al ángulo desde el que había visto la acción, que podrían haberse producido fuera del límite del área.

Lamolina explicó que la visión de Méndez era más clara para delimitar la frontera entre el área y el exterior, ya que el asistente llegaba desde una perspectiva que él no tenía. En ese momento, el árbitro mantuvo su decisión inicial hasta que el colega le mencionó la posibilidad de que la infracción no hubiera ocurrido dentro del área.

Al acercarse para dialogar con Méndez, se desató una situacióntensa en el campo: ingresaron futbolistas y gente vinculada a All Boys, lo que complicó el desarrollo del partido. En ese instante, Zafarana intentó mostrarle al árbitro una imagen en su teléfono para sostener que la falta había sido fuera del área.

Lamolina aseguró que hizo un esfuerzo considerable para evitar acercarse a la persona que acercaba la imagen y para no verse tentado a mirar el celular, ya que podría interpretarse que la decisión dependía de esa prueba visual. Consideró que esa circunstancia, más allá de lo grave y triste que resulta toda la situación, podría minear la confianza en su fallo si se fuera visto consultando la imagen.

En su relato, el árbitro dijo que lo único que buscaba era ratificar la valoración de Méndez, quien sostenía que la infracción había quedado fuera del área, y que, por esa razón, decidió mantener la revisión y sostener su postura sin verse influido por elementos externos. El encuentro profundizó la tensión entre la hinchada de All Boys y las fuerzas de seguridad que custodiaban el partido.