El tramo hacia Barranquilla impone tensión en Boca. Los hinchas esperan una vuelta olímpica hace más de tres años y medio, mientras la dirigencia y el cuerpo técnico trabajan para encauzar la respuesta deportiva. En Juan Román Riquelme persiste la idea de que su continuidad al frente del club depende de los resultados, incluso con las elecciones a 20 meses de distancia. En medio de ese marco, Rodolfo Arruabarrena encara un desafío mayúsculo: reemplazar a Leandro Paredes, pieza clave del equipo, para el cruce de Sudamericana frente a Vasco da Gama.
En la Bombonera, escenario de varias noches históricas, Boca intentará dar un golpe que lo deje a un paso de la final, que se disputará el 21 de noviembre en Colombia. El conjunto brasileño, que no atraviesa su mejor momento en la liga local, conserva jugadores de talento como Santiago Sosa (ex Racing) y Alan Lescano (ex Argentinos), lo que añade méritos al adversario. Sin embargo, la preocupación mayor pasa por la ausencia de Paredes y la manera de que su ausencia no se note en el rendimiento del equipo.
El capitán sufrió un desgarro en el isquiotibial de la pierna derecha el viernes, durante el partido frente a Instituto. Los estudios médicos lo señalan como un desgarro de grado 2, lo que implica una baja probable de tres a cinco semanas. Si las circunstancias acompañan, podría estar disponible para el Superclásico del 1° de noviembre, disputado a orillas del Riachuelo, lo que implica perderse el cruce de ida con Vasco y los encuentros ante Talleres e Independiente.
“Perdimos al capitán y al líder dentro y fuera del vestuario, pero hay opciones para reemplazarlo; ya hemos pasado por momentos así y siempre damos la cara”, señaló Arruabarrena en conferencia de prensa. Añadió que, más allá de las palabras, el equipo tendrá que demostrarlo en el terreno de juego este martes.
Entre las variantes que baraja el entrenador, figura Williams Alarcón. El chileno había ido perdiendo terreno tras las distintas etapas dirigidas por otros técnicos y, si bien no es Paredes, podría sumarse al mediocampo junto a Milton Delgado y Santiago Ascacíbar, apuntando a una construcción táctica que podría situar al equipo en un 4-3-1-2.
Otra alternativa pasa por Sebastián Villa, que podría aportar amplitud por las bandas; en ese caso, el dibujo podría volcarse hacia un 4-2-3-1, con Miguel Merentiel como referencia de área. Merentiel asumió la baja de Paredes y reconoció que el equipo extraña esa precisión y ese pase decisivo que suele brindar el capitán. Aun así, subrayó la fortaleza del grupo y la convicción de responder con trabajo y entrega.
En definitiva, Boca quiere aprovechar la ida ante Vasco para acercarse a la final, pero la baja de Paredes obliga a Arruabarrena a encontrar respuestas inmediatas en el mediocampo, con Alarcón, Delgado y Ascacíbar como posibles protagonistas, y con la esperanza de sostener el rendimiento hasta la definición de la competencia.



