Según lo informado por Infobae, la firma australiana Apate desarrolló una red de 350.000 bots de inteligencia artificial que atienden llamadas, mensajes de texto y chats con el objetivo de hacer perder tiempo a los estafadores telefónicos. El sistema, empleado por bancos y respaldado por operadoras de telecomunicaciones, ya acumula más de 250.000 datos sobre fraudes, según reveló su fundador a la revista Wired.
Apate, cuyo nombre hace alusión a la diosa griega del engaño, lleva dos años perfeccionando la plataforma. Dali Kaafar, su fundador y CEO, explicó que el propósito es crear “victimas perfectas” para los estafadores, es decir, perfiles que resulten suficientemente atractivos para cada intento fraudulento.
“Un minuto en el que un estafador habla con un bot es un minuto en el que probablemente se salvan cientos o miles de posibles víctimas”, afirmó Kaafar, al explicar que el objetivo es contener la capacidad de los atacantes para multiplicar sus llamadas mediante herramientas de marcado automático.
La dificultad de hacer caer a los criminales que operan desde otros países impulsó la exploración de enfoques alternativos: enfrentar a los estafadores a gran escala mediante automatización para agotar sus recursos. Una de las estrategias consiste justamente en saturarlos con mensajes automáticos para consumir su tiempo y capacidad operativa.
Además de atender llamadas, los bots de Apate se infiltran en grupos de chat donde suelen operar los estafadores y contestan mensajes de texto, con la finalidad de frustrarlos mientras recolectan pistas sobre sus métodos. Cada personaje está dotado de una personalidad, un idioma y un perfil distinto para evitar que el estafador note que está frente a una máquina. Kaafar señaló que algunos bots utilizan WhatsApp y otros no, y que hay casos en que cuelgan para indicar que devolverán la llamada más tarde.
La idea central es aprovechar que los estafadores dependen de víctimas dispuestas a continuar la conversación. Al mantenerlos con una promesa falsa de éxito, el sistema reduce cuántas personas reales pueden captar en una jornada.
Las conversaciones con Apate suelen prolongarse por más de dos horas, y la empresa ya reúne datos sobre direcciones web falsas, cuentas mula y números bancarios vinculados a fraudes. Aun así, ni los especialistas que trabajan manualmente ni las fuerzas de seguridad han logrado frenar la expansión del fraude digital a nivel global, admite la nota de Wired.
El caso de Apate también subraya los límites de pelear un problema que crece a una escala superior a la de cualquier empresa individual. La publicación sitúa a Apate dentro de una tendencia más amplia: la utilización de inteligencia artificial generativa para explotar las vulnerabilidades psicológicas de los atacantes. Algunas iniciativas de este tipo llegaron incluso a hostigar de forma directa a operadores de ransomware. Los periodistas de Wired probaron una versión de demostración del sistema en la que debían hacerse pasar por estafadores frente a la plataforma.



