La victoria se terminó sellando en el cierre, cuando la lluvia dejó la cancha en condiciones complicadas y el equipo de River logró convertir una noche de irregularidades en una situación favorable. El 2-1 llegó a los 46 minutos del segundo tiempo, y River, que tuvo la ventaja numérica durante casi 80 minutos, ofrendó una mezcla de garra y recursos técnicos para llevarse el triunfo.

Este triunfo forma parte de la recuperación que intenta River desde que dejó el banco “Chacho” Coudet y asumió Leonardo Ponzio en forma interina. Es la tercera victoria consecutiva del equipo y, tras nueve fechas disputadas, lo ubica por primera vez entre los puestos que permiten avanzar a los playoffs, marcando así una nueva línea de rendimiento en la versión más reciente del ciclo.

Atlético Tucumán presentó un rendimiento sólido pese a la caída y llega a este duelo con un historial favorable en las últimas semanas: apenas una derrota en 12 encuentros y la clasificación a cuartos de la Copa Argentina. El partido se complicó temprano para el Decano por la expulsión de Nicola a los 12 minutos del primer tiempo, lo que condicionó gran parte del desarrollo.

Una conversación de historia reciente también se cruzó con el marcador: River no le ganaba a Atlético Tucumán desde hacía siete años, y la última victoria había sido con Ponzio jugando como volante. En este encuentro, la sorpresa estuvo en una jugada a los 32 minutos del segundo tiempo, cuando Arambarri de River realizó una entrada fuerte sobre Canelo que, por momentánea presión del equipo local, merecía revisión de roja directa. El árbitro Gariano mostró amarilla, decisión que generó controversia y que no fue acompañada por la revisión del VAR, una tónica que ya volvió a quedar en el centro de la crítica habitual hacia el arbitraje en el fútbol argentino.

La desconfianza en el silbato no empañó del todo el desarrollo, aunque sí dejó al descubierto ciertas falencias en la circulación de River, que no lució con esa claridad de otros tiempos. En lo anecdótico, el viaje de la delegación rojiblanca desde el hotel al estadio terminó con el ómnibus atascado en un desnivel, en medio del aguacero; un detalle mínimo frente al triunfo conseguido, pero que ilustra la adversidad que rodeó la jornada.

En síntesis, River logró un triunfo valioso ante un rival duro, con un marcador que se abrió a la gente en el tramo final y con el equipo acomodándose en una posición de relevancia para la definición. El rendimiento mostró matices, pero la actitud y la capacidad de sostener la ventaja numérica fueron fundamentales para completar un nuevo capítulo de un ciclo que busca afianzarse.