En la sala Robert Schuman, dentro del edificio Berlaymont de la Comisión Europea, la convocatoria para el diálogo estratégico entre Argentina y la UE sobre seguridad energética y gas natural licuado (GNL) registró alta adhesión incluso después de cerrarse la registro el jueves: durante el fin de semana siguieron confirmando asistencia y, al cierre, el auditorio quedó chico ante la expectativa de escuchar los proyectos argentinos de exportación de gas.
La delegación argentina fue liderada por Daniel González, secretario coordinador de Energía y Minería, y Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, junto a Rodolfo Freyre, CEO de Southern Energy (SESA). Este consorcio reúne a Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar (10%). Después de la jornada, Marín escribió en sus redes que Europa es un destino estratégico para el GNL argentino, antes de volver al aeropuerto de Bruselas rumbo a Buenos Aires.
Entre los asistentes se contaron representantes de las principales terminales de regasificación de Europa, así como de empresas estatales y privadas como Naturgy, Fluxys, SEFE, ENI, Golar, Uniper, Orlen, Enel, Galp, Exmar, Glencore y Gasunie; también participaron el puerto de Amberes-Brujas y diversas asociaciones, entre ellas Eurogas, Gas Infrastructure Europe, la International Gas Union y la European Federation of Energy Traders.
Estuvieron presentes además agregados de energía de las representaciones permanentes ante la UE de 17 países, entre ellos Francia, Alemania, España, Italia, Portugal, Hungría, Lituania, Finlandia y Grecia, junto con asesores de eurodiputados vinculados a comisiones de energía y seguridad de suministro. Según los asistentes, varios de esos países ocupan hoy un lugar destacado en el frente de la disputa por el gas ruso y no mantienen relaciones bilaterales tan intensas con Argentina como Francia o Alemania; muchos funcionarios de estas naciones nunca habían tenido contacto directo con empresas argentinas.
El contexto ayuda a entender la relevancia de la reunión. Europa encara el invierno con niveles de almacenamiento por debajo de los de años anteriores y, a partir de 2027, dejaría de importar gas ruso, que en 2021 representaba el 45% de su consumo. González recordó que, cuando lideró el desarrollo del LNG en YPF, Europa no era un mercado prioritario; hoy la mirada está puesta en el viejo continente, que ofrece una coyuntura favorable para la diversificación, aunque con una agenda de transición energética más exigente.
Según destacaron los participantes, la mesa redonda con funcionarios de la Comisión Europea fue el momento más significativo: organismos y empresas expresaron su respaldo a la transición energética, pero dejaron en claro que, debido a las tensiones geopolíticas, hace falta el apoyo de Bruselas para diversificar proveedores. Varios países aprovecharon la oportunidad para enfatizar la necesidad de una mayor variedad de fuentes y rutas de suministro ante un panorama energético complejo.



