Esta semana se difundieron los datos del mercado laboral correspondientes al segundo trimestre, con un incremento de la desocupación de 0,3 puntos porcentuales hasta situarse en 7,9%. En paralelo, se observó un crecimiento en el volumen de gente que ingresa al mercado laboral registrado, además de una ampliación de la informalidad y del cuentapropismo en negro. En el centro del debate económico contemporáneo aparecen estas dinámicas, marcadas por importantes desigualdades que afectan de modo especial al empleo asalariado.
En ese marco, la consultora privada C-P Consultora elaboró un informe para cuantificar los costos que enfrentan los trabajadores al pasar de un empleo formal a modalidades no registradas. El objetivo fue estimar, a partir de datos de la población entre 18 y 65 años, cuánto varían los ingresos reales cuando cambia la modalidad de inserción laboral. Para ello se utilizaron ocho paneles de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec, correspondientes al periodo 2023-2025, y se comparó la ocupación principal y la remuneración mensual entre los distintos momentos.
Entre los hallazgos, la caída más pronunciada se dio entre quienes terminaron trabajando como cuentapropistas: una baja promedio de 27,8% en sus ingresos reales. Quienes partían desde esa misma condición y migraron a un empleo asalariado no registrado también registraron pérdidas, de 13,9%.
En contraste, conservar un puesto de trabajo privado registrado supuso una mejora media de 2% en el ingreso real. Las salidas desde esa categoría mostraron, en todos los casos, pérdidas: migrar hacia cuentapropismo implicó una caída de 27,8%; trasladarse a un empleo no registrado privado, 13,9%; y mudarse al sector público, 5,4% menos.
El recorrido inverso arrojó resultados diferentes. Cuentapropistas que, a un año vista, obtuvieron un empleo privado registrado vieron un incremento de ingresos reales de 34,3%. Asimismo, quienes pasaron de un empleo no registrado al sector privado formal también registraron subas, de 31,6%.
En síntesis, la comparación entre estas trayectorias revela diferencias importantes en los ingresos reales según la ruta ocupacional elegida, subrayando la magnitud de los costos y beneficios asociados a transitar entre empleo formal y modalidades informales.



