En medio de una situación de mora en niveles históricos, el Banco Nación comunicó ajustes en sus esquemas de refinanciación destinados a quienes quedaron al día con sus obligaciones pero presentan atrasos.
La entidad especificó una mejora sustancial para las deudas clasificadas en Situación 3 o superior, es decir, aquellas con un nivel de atraso más severo según la calificación del Banco Central. El objetivo es facilitar la regularización de las obligaciones pendientes y ofrecer alternativas acordes a la capacidad de pago de cada cliente.
El banco detalló dos esquemas diferenciados según la moneda de refinanciación. El primero corresponde a deudas originadas por préstamos personales y tarjetas de crédito y permite refinanciar en UVA con una Tasa Nominal Anual (TNA) del 7,5% y plazos de hasta 120 meses. Esta opción implica una reducción notable frente a las tasas habituales de este tipo de operaciones y está acompañada por un esquema de actualización por inflación para compensar la menor tasa nominal.
El segundo esquema propone refinanciación en pesos, con una TNA del 25% para quienes abonen sus cuotas en término, y con plazos de hasta 96 meses. En ambos casos, ampliar los plazos apunta a generar cuotas más accesibles y a adaptar mejor los compromisos financieros a la realidad económica de cada cliente.
Desde la entidad destacaron que estas condiciones implican una reducción significativa del costo financiero y permiten extender el plazo de cancelación, lo que facilita una cuota más manejable y una mejor adecuación de las obligaciones a la situación económica personal.
Con la iniciativa, el Nación busca profundizar su política de acompañamiento a quienes atraviesan dificultades financieras y reafirmar su compromiso con la inclusión financiera y la recuperación de la capacidad crediticia de sus clientes.
En paralelo, la morosidad mantiene un nivel alto en el sistema. En junio, la morosidad de préstamos personales llegó al 16,4%, y la de tarjetas de crédito alcanzó el 12,6%. En ese marco, las calificaciones de riesgo del sistema financiero —como Situación 2 (atrasos de 60 a 90 días) y Situación 3 (90 a 180 días)— siguen condicionando la necesidad de esquemas de refinanciación para evitar un deterioro adicional de las deudas.



