El equipo económico del gobierno de Javier Milei sostiene que, en la Argentina, el dólar “flota”, pero la realidad es más compleja. La discusión sobre este tema se ha ampliado en las últimas semanas entre funcionarios y economistas, y también es seguida de cerca por los inversores. El tipo de cambio mayorista cerró este miércoles en 1.513 pesos y acumula un aumento del 3,9% en 2026, muy por debajo del incremento de 21,3% de la inflación hasta agosto.

En el Banco Central (BCRA) reconocen que existen intervenciones en distintos mercados para moderar movimientos excesivos y evitar que la divisa se transforme en una apuesta en una sola dirección. Es “una conducta arraigada” entre los argentinos tras años de inestabilidad macroeconómica y pérdida de valor de la moneda.

Personas con conocimiento directo de las decisiones del organismo describen el esquema como una flotación administrada o “sucia” dentro de las bandas cambiarias que opera desde abril de 2025. Un paralelismo que citan es el de Perú, donde el banco central mantiene una participación activa sin fijar una cotización específica, para que el mercado asuma menos presión de una señal de piso o techo.

El BCRA sostiene que las intervenciones surgen cuando los movimientos son atribuidos a cuestiones técnicas y no a cambios en los fundamentos de la economía. El mercado argentino es, aseguran, aún pequeño y poco profundo, con pocos actores capaces de arbitrar desajustes de forma rápida.

Como ejemplo, mencionan a una empresa que necesita cubrir un pago por US$40 millones durante dos semanas. En un mercado con oferta limitada, esa operación puede elevar de forma notable el dólar implícito en los derivados de deuda. Otros participantes podrían interpretar esa subida como una señal sobre el valor futuro de la divisa, aunque responde a una necesidad puntual de cobertura. En ese contexto, el Central considera necesario intervenir para equilibrar oferta y demanda.

“Buscamos que el riesgo sea simétrico, que el dólar pueda subir y también bajar”, indicaron cerca de la institución. La idea es evitar que comprar dólares se perciba como una operación de ganancias aseguradas. A la vez, destacan que llevan nueve meses adquiriendo divisas sin que el mercado haya logrado identificar un piso claro.

El criterio para intervenir implica discrecionalidad: distinguir si un movimiento responde a causas técnicas o si refleja un cambio en los fundamentos. No se busca fijar un precio de referencia. La defensa pública del esquema fue realizada por el secretario de Finanzas, Federico Furiase, durante la presentación del proyecto de Presupuesto 2027.