Después de varios años sin participar en entrevistas, el exsenador radical Ernesto Sanz compartió su lectura sobre la realidad argentina y analizó el escenario de cara a las elecciones de 2027. Aseguró que la reelección de Javier Milei no debe considerarse un hecho consumado, sino que forma parte de un relato promovido desde el oficialismo. También exhortó al peronismo a presentar una oferta clara para el país y adelantó que trabajará para evitar un nuevo mandato del presidente Milei.
Sanz señaló que la polarización entre el gobierno de Milei y el peronismo podría dificultar la construcción de una alternativa política, y afirmó que la discusión pública atraviesa un debilitamiento institucional. En ese marco, pidió una oferta electoral más amplia, con la participación de distintos partidos, internas competitivas y propuestas con visión de mediano y largo plazo. Cuestionó, además, tanto al kirchnerismo como al libertarismo oficial por sus estilos de conducción y su vínculo con las instituciones.
Según su diagnóstico, la política argentina adoptó una lógica más flexible y cambiante, con instituciones y partidos que se diluyen y valores que pierden consistencia. Este fenómeno, sostuvo, afecta el funcionamiento de la democracia y erosiona la confianza ciudadana, sobre todo entre los jóvenes. En ese sentido, remarcó que no rechaza a los outsiders, pero prioriza a quienes representan a los partidos con sustento, una mirada integral y controles internos.
El exlegislador ubicó a dos protagonistas centrales del sistema: por un lado, al oficialismo que apuesta a la reelección de Milei como plan estructural; y por otro, al peronismo, al que criticó por no presentar una propuesta renovadora ni dirigentes claramente diferentes. Sanz afirmó que este enfrentamiento perjudica al país al limitar el debate sobre soluciones de fondo y resumió la situación como “si es pollo o pasta, estamos complicados”.
Para remediarlo, llamó a mejorar la oferta política y a construir canales de diálogo entre espacios con vocación de gobierno. Mencionó a Hernán Lacunza, exministro de Economía y figura asociada al PRO, como un ejemplo de formación y mirada pragmática, y cuestionó si el radicalismo podría aportar dirigentes con características similares.
Además defendió la continuidad de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), argumentando que pueden ordenar a la oposición, aportar transparencia y fortalecer el sistema democrático. Subrayó que no todos pueden hacerse lugar en la escena, pero insistió en mirar más allá y contemplar un eventual escenario con tres o cuatro fuerzas disputando el tablero.



