La discusión sobre la morosidad en la economía argentina históricamente se centró en los hogares; sin embargo, el deterioro también llegó al sector empresario, y a un ritmo más acelerado de lo previsto, según un informe de Equilibra.

El estudio señala que la irregularidad de los créditos a empresas pasó de 0,7% en noviembre de 2024 a 3,7% en julio de este año, quintuplicándose en menos de dos años. Aun así, está lejos del récord de 8,1% registrado a principios de 2020, cuando se combinaron el default de Vicentin, el cepo cambiario y la cuarentena.

El Banco Central (BCRA) define irregularidad como un atraso mayor a 90 días en el pago. El índice refleja deudas que no se pagaron a término, no necesariamente pérdidas. Al calcularse sobre el total prestado, puede subir por más atrasos o por una menor base de crédito.

Los datos provienen de la Central de Deudores del Sistema Financiero (Cendeu). A diferencia de los hogares, en las empresas las entidades no financieras concentran menos del 2% del monto prestado, por lo que el crédito bancario explica casi todo el cuadro.

Más allá del nivel actual, lo relevante es la velocidad de avance. Para Lorenzo Sigaut Gravina, economista de Equilibra, la probabilidad de que un crédito a una empresa que estaba al día caiga en mora triplica el promedio de los últimos 20 años. La cantidad de firmas con deudas atrasadas pasó de 16.212 en agosto de 2024 a 37.482 en julio pasado, lo que representa el 13,4% del total de empresas endeudadas en el país.

La irregularidad es más alta en sectores cuya actividad quedó rezagada. Construcción encabeza el ranking con 7,7%, seguido por comercio con 6,5%. Junto con la industria, son las tres actividades cuyo nivel de producción aún está por debajo del de 2023. En contraposición, se observan mejoras relativas en minería y canteras (0,4%), intermediación financiera (0,3%) y electricidad, gas y agua (0,1%). La industria manufacturera se sitúa en 3,7%, apenas por encima del promedio del crédito a empresas (3,6%), mientras el agro alcanza 4,3%.

El tamaño de la empresa pesa mucho más que el sector. En préstamos inferiores a $5 millones, la mora llega a 9,3%; entre $5 y $200 millones baja a 7,6%; entre $200 y $3.800 millones, desciende a 6,6%. En créditos superiores a $3.800 millones —que agrupan al 1% de las firmas pero concentran el 73,8% del dinero prestado— la irregularidad es de 1,8%.

Esta distribución explica por qué el promedio general se mantiene relativamente bajo: las grandes empresas, que concentran la mayor parte del crédito, registran pocos atrasos, mientras que las pequeñas representan el 60% de las firmas pero apenas el 0,2% del monto y concentran la mayor parte de la morosidad.