Durante dos décadas, el gasto de los hogares fue la columna vertebral del crecimiento económico de Estados Unidos, especially tras la pandemia de 2019-2020. Ese impulso logró acaparar más de tres cuartas partes del aumento del PIB de la mayor economía global. Sin embargo, en los últimos dos o tres años, los consumidores dejaron de ser el motor dominante. Las ventas minoristas mostraron una caída superior al 10% en términos nominales, a pesar de un contexto de expansión económica y sin señales claras de debilitamiento de la demanda.

Lo que se observa, y que anticipa una dinámica que podría repetirse a nivel global, es la llegada de un nuevo régimen económico en el que la expansión estaría más sustentada por la oferta y la inversión que por el consumo. Ese cambio está muy ligado a la Inteligencia Artificial y a su infraestructura, principalmente los centros de datos.

El dato central señala que la inversión fija en IA y su infraestrutura compite directamente con el gasto de consumo. El gasto de consumo representa el 1,7% del PIB, mientras que la inversión fija en IA alcanza el 1,3% del PIB. Aun así, la IA avanza a un ritmo de dos a tres veces más rápido que el gasto de los hogares, por lo que, a más tardar a fin de año, su aporte al PIB podría superar al del consumo.

También existe una lectura similar en el mercado laboral. En el segundo trimestre se registró una caída de más de 100.000 vacantes, y en julio se redujo de forma marcada la cantidad de puestos ocupados, acumulando ya cuatro meses consecutivos de menor crecimiento del empleo. En paralelo, la fuerza laboral norteamericana se contrajo más de un 15% en los últimos 12 meses, mientras el número de trabajadores empleados creció en más de 300.000 en ese periodo. En una economía que mantiene un crecimiento, esa combinación resulta sorprendente: menos oferta de trabajo, pero mayor creación de empleo.

Con una proyección de crecimiento anual del 5% para el tercer trimestre según el GDPNow de la Reserva Federal de Atlanta, la pregunta es cómo se sostendrá ese ritmo si la fuerza de trabajo continúa reduciéndose. En teoría, si se dan recortes demográficos o estructurales en la oferta laboral, el empleo debería avanzar más rápido que otros componentes; sin embargo, esa expectativa no se está materializando.

Lo que se observa, además, es la forma en que el futuro se materializa en el presente y, a su vez, lo reconfigura. La IA está reformulando la manufactura y los servicios como un anticipo de lo que ocurrirá en el mundo en la próxima década y media. En este marco, surge un ecosistema estructurado y de alcance global que, según el Financial Times, podría valer unos US$3,6 billones, con eje en compañías como Nvidia, Microsoft, Amazon/AWS, Alphabet/Google, OpenAI, Meta/Facebook y Oracle, entre otras.