Rosario Central se consagró campeón al derrotar 3-1 a Estudiantes en la definición de la Supercopa Internacional, disputada en el Estadio Único Madre de Ciudades, de Santiago del Estero. Más allá del desarrollo del juego, el encuentro quedó marcado por un arbitraje cuestionado y por un intercambio de versiones entre jugadores en el pasillo hacia los vestuarios tras el pitazo final, además de la atención que generó la presencia de Juan Sebastián Verón en la ceremonia de premiación.
Al finalizar el encuentro, el presidente de Estudiantes, Juan Sebastián Verón, ingresó al campo para felicitar a su plantel y tomó un rol protagónico en la entrega de las medallas al subcampeón. Apenas pisó el césped, Verón se alejó del escenario principal y se mezcló entre sus colaboradores, mientras que el titular de la AFA, Chiqui Tapia, subió al escenario tras el paso del plantel del León.
La premiación continuó con gestos irónicos por parte del entorno de Estudiantes, que observó la entrega de medallas desde un lugar cercano y acompañó a los jugadores del Pincha en su expectativa, aplaudiendo de forma sarcástica al cuerpo arbitral de la final. En la ceremonia, la terna arbitral de la Supercopa Internacional estuvo integrada por Darío Herrera, Gabriel Chade, Cristian Navarro, Maximiliano Manduca y Federico Cano, con Jorge Baliño y Mauro Ramos Errasti en el VAR. La transmisión mostró a Estudiantes aplaudiendo a los jueces.
Entre las protestas, Estudiantes cuestionó una posible mano en el área de Rosario Central no sancionada, reclamó una eventual expulsión por doble amonestación a Elías Verón que no se +realizó, y apuntó a una infracción a Enzo Copetti que derivó en el penal convertido por Ángel Di María poco antes del descanso.
En este marco de polémica, Estudiantes mantuvo una postura crítica frente a la gestión de la competencia y a la versión oficial de la AFA, encabezada por Tapia. Incluso Verón invadió el campo durante la premiación para expresar su fastidio ante la consagración de Central.



