Luego del apagón que dejó sin luz a más de 600.000 usuarios en la Ciudad de Buenos Aires y el conurbano el sábado 19 de septiembre, el Gobierno nacional redobla los esfuerzos para fortalecer la red eléctrica antes de la temporada de altas temperaturas. A partir de este mes esperan comenzar a ver resultados concretos del refuerzo del sistema, considerado central para evitar interrupciones masivas cuando la demanda se dispara.

La apuesta oficial pasa por un impulso significativo de la inversión privada para disminuir la frecuencia de cortes durante los picos de consumo. En medio de la extensión de la emergencia energética, se prevé que las primeras soluciones de almacenamiento de energía (BESS) entren en operación en las próximas semanas en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Estas baterías se cargan durante periodos de menor demanda y se descargan para cubrir picos que coinciden con olas de calor o frío extremo. A más tardar en 2027, se espera que haya parques de almacenamiento distribuidos en distintas regiones del país para reforzar la red.

Paralelamente, el Gobierno aceleró la convocatoria a licitaciones públicas, tanto nacionales como internacionales, orientadas a ampliar el sistema de transporte eléctrico, identificado como un cuello de botella en el esquema actual. También se busca diversificar la generación, apoyándose en grandes proyectos del RIGI, dado que estos emprendimientos, junto con actividades mineras, demandarán una alta cantidad de energía que, en buena medida, será producida por las propias firmas involucradas.

La emergencia energética, vigente hasta diciembre de 2027, convive con un marco de desregulación del mercado mayorista y un impulso para que el sector privado invierta más en mejoras de infraestructura, con miras a garantizar suministro estable.

Entre los avances, tras la privatización de Transener y el avance de nuevas concesiones para represas hidroeléctricas en siete provincias, así como la venta de al menos dos centrales térmoeléctricas a manos de Enarsa, las autoridades siguen de cerca el progreso de los proyectos para prevenir fallas como la ocurrida en Edenor el día señalado.

Una de las líneas centrales es la implementación de sistemas de almacenamiento mediante baterías, que permitirán cubrir picos de demanda y reducir el riesgo de cortes. La licitación para el AMBA contempla una inversión de US$650 millones y se estima que las primeras baterías estén operativas entre octubre y diciembre de 2026. De los proyectos licitados a fines de 2025, varias iniciativas ya se encuentran en pruebas y próximas a entrar en operación, como las ubicadas en el puerto de Buenos Aires, en Almirante Brown y en San Fernando, en la antigua fábrica Fate.

Además, la Secretaría de Energía adjudicó obras por US$700 millones a cinco empresas para sumar más de 700 MW de capacidad de almacenamiento en siete regiones del país. Según el Gobierno, estas baterías contribuirán a estabilizar el suministro y a disminuir el riesgo de interrupciones.