El balance cambiario publicado por el Banco Central (BCRA) señala que agosto cerró con un saldo positivo de US$806 millones en la cuenta corriente cambiaria, cifra que representa el quinto mes consecutivo de superávit y duplica el resultado de julio. El balanceo de divisas indica las entradas y salidas correspondientes a comercio exterior, servicios, préstamos, rentas, dividendos y transferencias al exterior.

La cuenta corriente cambiaria sirve para medir cuántos dólares ingresan y salen del país por esas partidas. Un resultado en rojo implicaría más egresos que ingresos, mientras que un superávit indica lo contrario.

Entre las herramientas para acceder a dólares en Argentina, se destacan varias modalidades. El dólar MEP (Mercado Electrónico de Pagos) se obtiene mediante operaciones en bolsa comprando y vendiendo valores argentinos, con la particularidad de que las divisas resultantes quedan depositadas localmente. El dólar CCL (Contado con Liquidación) surge de una operatoria similar, pero con el objetivo de mover fondos al exterior al vender papeles en el exterior para girar divisas.

El dólar blue, por su parte, pertenece al mercado informal y no tiene un horario de apertura o cierre oficial; suele cotizarse fuera del circuito bancario y, tradicionalmente, su precio se aproxima a la suba respecto del dólar oficial, con variaciones a lo largo del día (se estima que históricamente cierra entre las 15 y las 16 horas).

En el ámbito minorista, el dólar oficial cotiza bajo la gestión del BCRA y opera con dos tipos de cotización: minorista y mayorista. Además, existe el “dólar tarjeta”, que corresponde al dólar oficial incrementado por un recargo; hasta el 22 de diciembre de 2024, ese recargo podía llegar al 60% cuando se aplica como anticipo de Ganancias a las compras con tarjetas para usar fuera del país (servicios o productos en el exterior, como suscripciones). Este tipo de cambio rige para transacciones con tarjetas de crédito o débito en el exterior.

Otra vía de acceso es el dólar cripto, que permite adquirir dólares a través de plataformas de tokens y exchange de criptomonedas; para operar, el ahorrista debe registrarse en la plataforma, transferir pesos o dólares y ejecutar la compra o venta de “dólar cripto”.

Asimismo, existen referencias a los billetes “cara chica” y “cara grande”: los primeros son US$100 de versiones anteriores a 1996, con la cara de Benjamín Franklin más pequeña; en el mercado conviven estas notas con billetes más nuevos, o “cara grande”, que suelen ser preferidos por ahorristas que buscan las notas más modernas en circulación.

En síntesis, el conjunto de variantes demuestra la diversidad de rutas disponibles para acceder a divisas, frente a un marco cambiario con múltiples tipos de operación, regulaciones y costos.