Federico Martín Aramburú dejó una huella que sigue iluminando a su gente, incluso cuando la vida continúa. Con el inicio del proceso judicial en París por su asesinato, resurgieron a la vez la nostalgia por su ausencia y la certeza de que su muerte debe tener un propósito.

Matías Newton, cercano integrante del CASI y representante de las camadas 80 y 81, describe a Fede como una persona que dejó atrás solo recuerdos positivos: un ejemplo de talento deportivo y de profundidad humana. Newton, quien estuvo presente en su boda con María Codino, recuerda que la pareja consolidó una historia que trascendió lo deportivo. En el momento del crimen, ocurrido el 19 de marzo de 2022, Aramburú residía en Estados Unidos trabajando como entrenador de un club de rugby en Atlanta; sin embargo, ante la noticia decidió regresar al país.

“Me obligó a replantearme la vida. Fue duro, porque ya venía lidiando con experiencias difíciles, y Fede me enseñó a mirar adelante”, explica Newton. “Si él estuviera aquí, seguro me diría que siga adelante y que lo recuerde con alegría”.

A la hora de describir a la persona detrás del atleta, Newton enfatiza que Aramburú era, ante todo, un padre y un ser humano de gran entrega. Amaba a su esposa María y a sus hijos Santi, Trini y Justi, y mantenía un vínculo cercano con sus padres, Edgardo y Ceci, y con sus hermanos, Isidro y Rosario. “Conectaba con las personas mirándolas a los ojos, dedicándoles su tiempo y sabiendo el nombre de todos. Te hacía sentir importante, respetado y querido; su vida tenía una alegría e una intensidad que se contagian”, resume.

Sobre el curso del proceso, Newton admite que sigue cada detalle, aunque prefiere que sean los especialistas en derecho los que expliquen los hechos. Aunque durante años se discutieron relatos, hoy considera que las imágenes y la información disponible permiten vislumbrar qué ocurrió y cómo ocurrieron las cosas. “Confío en que se hará justicia. Las imágenes dan la impresión de una ejecución; es como ver una película de terror”, señala.

Qué sensaciones le genera el desarrollo del juicio, añade: “Es emocionante, pero hablar de Fede me reconforta. Si él estuviera a mi lado, diría que hay que recordar con alegría y no con tristeza. Me enseñó a vivir así”. Newton cierra agradecido por haber podido decirle cuánto lo quería y lo importante que era para él y para tantos que lo conocieron.