En una velada que queda grabada como un capítulo propio de la historia del fútbol argentino, Lionel Messi cerró su ciclo con la selección Argentina asumiendo el rol de capitán histórico. En el Estadio Monumental, la ovación de más de 85 mil espectadores dejó en claro la magnitud de su trayectoria, mientras que millones siguieron el homenaje desde distintas latitudes a través de pantallas y redes sociales.
El encuentro, correspondiente a la victoria de la Albiceleste por 3-0 frente a Benín, pasó a un segundo plano ante la solemnidad del momento y la magnitud emocional de la despedida. Messi, visiblemente conmovido, agradeció una y otra vez y dejó asentado que su vínculo con la Argentina no se diluye, aunque la etapa que se cierra ya no involucre su presencia en la cancha.
En medio de la emoción, los cantos y gestos de reconocimiento contrastaron con expresiones de descontento hacia la dirigencia: algunos sectores del estadio dirigieron críticas hacia Claudio Tapia, titular de la AFA. Paralelamente, el homenaje también mostró un componente tecnológico —un espectáculo de drones patrocinado— que provocó voces críticas por su tratamiento del momento y por lo que representa en términos de alta exposición mediática.
La distancia entre Messi y la conducción actual de la Asociación quedó en evidencia: su legado, que ya se inscribe en la memoria colectiva del fútbol, requiere de una gestión institucional que lo sostenga y lo fortalezca de cara al futuro. En ese marco, la responsabilidad de custodiar la obra del capitán recae, en gran medida, en quienes hoy quedan al frente del equipo y en la continuidad de quienes lo rodearon a lo largo de su trayectoria.
Con un trote tranquilo y una presencia que miraba más allá de la cancha, Messi atravesó las tribunas mientras la gente buscaba captar cada gesto. Su mirada, amplia y atenta a la escena, parecía resumir una etapa que, pese a su fin, deja una huella indeleble en la historia del fútbol argentino. La imagen final fue la de un líder agradecido y una promesa implícita: la grandeza de su legado permanecerá vigente, incluso cuando la camiseta ya no sea la misma.



