La despedida de Lionel Messi de la Albiceleste se vivió como un acto colectivo de agradecimiento. En un Monumental teñido de celeste y blanco, la gente madrugó para acompañar al equipo en un encuentro amistoso frente a Benín, el rival elegido para este cierre de ciclo. Más allá del rival, lo central fue la presencia y el reconocimiento hacia el capitán.
Entre la multitud, quienes llegaron con la convicción de agradecer repitieron un mensaje claro: no importan las entradas ni el costo; lo que importa es estar para decir gracias a Messi. Gabriel, con su hijo en brazos, de unas cuatro vueltas al mundo en su disfraz de Messi, resumió el sentir de muchos: “Vinimos para agradecerle”.
La escena mostró también un clima de fiesta: fernet con coca y latas de cerveza circulaban entre los asistentes, mientras algunos intentaban negociar entradas en un entorno con controles y curioseos que reflejaban la atmósfera de un día especial. En pleno tramo de Avenida del Libertador y Udaondo, los curiosos y los que ofrecían boletos eran protagonistas de un microcosmos que giraba en torno al homenaje al capitán.
Testimonios como el de Noel subrayaron la dimensión humana de Messi: “Messi no es solo un futbolista; es un ejemplo. Deberían imitarlo en ética, en responsabilidad y en conducta”. Catalina, de 20 años, viajó desde Banfield con su hermano Manuel (17) y su abuelo Francisco (75). Relató que logró venir gracias al apoyo de su familia y que, aun con las dificultades, estaban allí para agradecer al astro.
La historia de la jornada incluyó también casos particulares, como el de Jun, que dejó en claro el esfuerzo de su equipo para estar presentes: “Cerré el supermercado y traje a todos”, comentó, vistiendo una chaqueta de cuero y lentes oscuros que le daban un aire de cine. Sus empleados, todos de origen chino, aportaban con su ánimo y, como curiosidad, hasta adornos con la bandera de China en actitud de tributo a la figura de Messi que atraviesa fronteras.
Entre la marea de asistentes, también se mencionó la procedencia: desde Banfield y localidades cercanas hasta pueblos como Norberto de la Riestra, en el tramo de la provincia de Buenos Aires, todos se sumaron al plan de agradecer al capitán. En cada esquina se percibía la intención común: vivir una jornada histórica y dejar constancia de que el gesto de Messi trasciende al fútbol.
El estadio respondió con una explosión de emoción cuando los jugadores aparecieron en el césped, un instante que sintetizó el sentido de la tarde: gratitud, memoria y la despedida de una era que quedará registrada en la historia del fútbol argentino.



