La semana pasada, OpenAI anunció la desvinculación de los tres integrantes del área de seguridad, señalando que las decisiones respondían a infracciones a las políticas de manejo de información confidencial y al hecho de haber entregado datos a una organización externa. El comunicado oficial indicó que las personas afectadas violaron normas internas y quebrantaron la confianza necesaria para desarrollar su trabajo.
Frente a ese episodio, Wang, Korbak y Balesni difundieron una carta abierta en la que rechazan esas acusaciones y sostienen que las declaraciones de la empresa podrían haber generado temor entre excompañeros a expresar preocupaciones o actuar como corresponde en su labor. En la misiva, afirmaron que no participaron en filtraciones a The Information ni en conversaciones con terceras partes sobre información sensible.
Los especialistas enfatizaron que la inteligencia artificial no es una tecnología tradicional y que OpenAI tampoco opera como una empresa convencional. Aseguran haber detectado riesgos de forma temprana y destacan la necesidad de colaborar estrechamente con expertos externos para mitigar esos riesgos. Subrayaron que la libertad para actuar sin temor y contar con procesos internos claros es, en sí, una pieza clave de la seguridad.
La carta también acusa a la firma de perder una parte de su espíritu de apertura. Según los firmantes, antes se promovía que los empleados plantearan inquietudes sobre seguridad y expresaran desacuerdos sin temor, mientras que ahora los equipos pueden encontrarse ante un marco ambiguo que podría hacer que conductas habituales para la seguridad terminen castigadas con el despido.
Dado el contexto de alta sensibilidad en el desarrollo de IA, señalan, no corresponde trabajar en un entorno donde reine el miedo o la falta de claridad normativa, ya que eso debilita la rendición de cuentas ante terceros y obstaculiza la labor de seguridad. Rematan que despidos como los ocurridos, ejecutados de forma abrupta y comunicados de esa manera, podrían enfriar la cultura de apertura que OpenAI había cultivado.
En diálogo con TechCrunch, un vocero de la organización que encabeza Sam Altman elogió las contribuciones de Wang, Korbak y Balesni, pero rechazó vincular las medidas con represalias o con una minimización de las motivaciones detrás de la decisión. El dirigente reiteró que, según su lectura, las decisiones no se basaron en la expresión de preocupaciones de seguridad, y sostuvo que la empresa mantiene su posición respecto a las circunstancias del despido.



