En Buenos Aires, Ekoparty volvió a convertir a Chema Alonso en una de las figuras más destacadas del mundo hacker. El español, famoso por su característico gorro, tomó el escenario para exponer sobre ataques en la era de la inteligencia artificial y logró llenar el auditorio, con asistentes incluso sentados en el piso.

José María Alonso Cebrián, conocido en la escena como Chema Alonso, acumula más de dos décadas como referente de la ciberseguridad de habla hispana. Ingeniero informático y doctor en seguridad, fundó a finales de los noventa Informática 64, creó herramientas de reconocimiento público como FOCA y participó en encuentros internacionales como Black Hat y DEF CON. Desde 2006 mantiene su blog El lado del mal, una referencia para la comunidad hispanoparlante.

Su trayectoria técnica se cruzó con la gestión en grandes empresas de tecnología y telecomunicaciones europeas. Tras la compra de Informática 64 por Telefónica, dio origen a ElevenPaths, la unidad de ciberseguridad de la compañía, y ocupó distintos cargos ejecutivos vinculados a datos, inteligencia artificial y transformación digital. En 2025 dejó Telefónica y se sumó a Cloudflare como vicepresidente y responsable de Desarrollo Internacional.

Cloudflare es una firma clave para la infraestructura global de internet: opera una vasta red destinada a acelerar y proteger sitios, aplicaciones y servicios. Entre sus funciones históricas está la CDN (Content Delivery Network), que distribuye copias de contenidos en servidores cercanos a los usuarios para mejorar la velocidad de carga y reducir la dependencia del servidor original. Una caída de Cloudflare, como ocurrió en noviembre de 2025, deja ver lo interconectado que está el tráfico en la red.

La incorporación de Alonso también cobra relevancia por su mirada sobre cómo se financia hoy el periodismo online. Durante años coexistió un acuerdo tácito entre buscadores y productores de contenido: los motores indexaban sitios y captaban tráfico que podía traducirse en lectores, suscripciones o ingresos publicitarios. Ese marco ha enfrentado tensiones, con legislaciones como la australiana que desde 2021 obliga a las grandes plataformas a negociar compensaciones con los medios. La inteligencia artificial intensificó esa crisis: la cobertura señala que la IA profundizó las tensiones entre creadores, plataformas y medios, en un momento en que el modelo de negocio de la información está sometido a cambios acelerados.